Acciones legales contra la masacre de ciervos y muflones de Huelva

El Partido Animalista solicita la suspensión cautelar urgente de futuras monterías previstas en la zona.

Acciones legales masacre muflones y ciervos

 Actuaremos con contundencia tras la masacre de ciervos y muflones en una finca de Huelva, que nos conmocionó e indignó a todos. Las terribles monterías llevadas a cabo en la Finca de El Jarrama de La Granada de Río Tinto (Huelva) ya se han cobrado la vida de entre 150 y 300 animales. Por un lado, presentaremos denuncia ante la Junta de Andalucía por la posible vulneración de la normativa vigente en la autorización de estas monterías. Por otro, denunciaremos a España ante la Comisión Europea por la nefasta gestión de los montes públicos y zonas protegidas europeas, que es llevada a cabo por la Administración autonómica andaluza.

Del mismo modo, solicitaremos con carácter de urgencia la suspensión cautelar de las monterías previstas para los próximos días.

La masacre de ciervos y muflones en Huelva es parte de un relato terrible de caza y violencia que no puede quedar impune. Se calcula que entre 150 y 300 animales, la mayoría hembras preñadas y crías, se encontraban en un coto de caza completamente vallado. Allí fueron atrapados por los cazadores que les dieron muerte.

PACMA es el único partido que se opone sin miramientos a la caza y que ha propuesto prohibirla por ley al tratarse de una actividad violenta y que acaba con la vida de 30 millones de animales al año en España. Al mismo tiempo, trabajamos para evitar que monterías y rehalas como las denunciadas sean declaradas Bien de Interés Cultural por la Administración andaluza y otras Comunidades Autónomas, tal y como han solicitado algunas federaciones y asociaciones de caza. Por supuesto, también trabajamos para oponernos a esta iniciativa pues de ninguna manera puede considerarse a esta actividad violenta como un Bien de Interés Cultural, representativo de los ciudadanos de este país.

Aunque las federaciones y asociaciones de caza pretendan definir estas terribles matanzas de animales como «una costumbre que forma parte de nuestra cultura y que forma parte de los pueblos y de su paisaje», lo ocurrido en Huelva es prueba de que la caza en general, y las monterías y las rehalas en particular, son actividades crueles y violentas que en ningún caso deberían autorizarse y mucho menos pueden ni deben ser declaradas Bien de Interés Cultural por ninguna Administración.

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