Ante el infierno de los buques Karim Allah y Elbeik, el Gobierno abre a consulta la regulación del transporte de animales vivos. ¡Debe prohibir su exportación fuera de la UE!

La agonía de los 2.671 animales hacinados en los buques Karim Allah y Elbeik demuestran que la exportación de animales vivos es una crueldad y no garantiza el bienestar de los mismos. ¡Exigimos su prohibición!

Ahora que los medios de comunicación recogen las terribles condiciones y muestran las irregularidades del transporte de animales vivos a colación del sufrimiento de los 2.671 animales hacinados en los buques Karim Allah y Elbeik, el Gobierno ha decidido modificar el Real Decreto que lo regula, abriéndolo a consulta pública. Tras décadas intentando ocultarlo para seguir enriqueciéndose a costa del sufrimiento de los animales, la presión de la sociedad y las entidades de protección animal abre una pequeña ventana para acabar con esta intolerable práctica.

En PACMA rechazamos la explotación animal y trabajamos cada día para avanzar hacia una sociedad en la que se garantice la libertad de todos los animales, pero, hasta entonces, lucharemos para restringir la explotación de animales.

Por ello, hemos presentado nuestras propuestas para el proyecto de Real Decreto por el que se modifica el Decreto 542/2016, de 25 de noviembre, sobre las normas de sanidad y protección animal durante el transporte. Exigimos las máximas restricciones para la industria ganadera, por lo que planteamos, en lo relativo al transporte de animales, que se prohíban las exportaciones de animales vivos para su reproducción, engorde y/o sacrificio, al menos, a países fuera de la Unión Europea.

¿Por qué ahora es más importante que nunca?

El infierno vivido en los barcos Karim Allah y Elbeik han puesto en evidencia que en la exportación de animales vivos no se puede asegurar el bienestar de los mismos.

Estos dos buques, asiduos del transporte de animales desde España a Oriente Medio y en un estado muy cuestionable, salieron el pasado mes de diciembre, desde Cartagena y Tarragona, respectivamente, transportando a 2.671 vacas, toros y terneros, rumbo a Turquía y, posteriormente, a Libia.

Estos 2.671 animales han pasado más de dos meses navegando sin rumbo por el Mediterráneo, desde que estos países rechazaran su entrega y ningún otro se haya dignado a recibirlos.

Han hecho falta varias denuncias de organizaciones internacionales y una misiva del Comité de Investigación sobre Transporte Animal creado por el Parlamento Europeo enviada al Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, para que, tras más de dos meses abandonados en el Karim Allah, el buque haya podido atracar, por fin, en el muelle de Escombreras de Cartagena.

Ahora, esos cerca de 900 toros, vacas y terneros serán sacrificados. Y la tragedia volverá a repetirse, ya que el buque Elbeik, que transporta a unos 1.800 terneros, también ha sido rechazado por Libia y ha puesto rumbo a Cartagena, donde seguramente se decrete la ejecución de todos esos animales. Ante semejante tragedia de vidas condenadas, las administraciones solo parecen preocuparse por la paralización del tráfico de «ganado vivo» en ese puerto. Una vez más, dan la espalda a los animales y solo se preocupan por el dinero.

Eurogroup for Animals ha solicitado una investigación de la Comisión Europea y los medios de comunicación internacionales han calificado esta situación de “auténtico escándalo”. Una vergüenza para nuestro país.

La normativa no garantiza nada para los animales

Estos hechos ponen de manifiesto que, por mucha normativa sobre “protección animal» que pretenda establecerse, nada puede garantizar que estos animales no sean terriblemente tratados si España continúa exportando a países fuera de la Unión Europea, sobre los que no puede ejercer control alguno.

Como objetivo de la norma destacan el de “asegurar el cumplimiento de la normativa de protección de los animales durante el transporte por parte de todos los operadores que manejen animales vivos, facilitar los controles oficiales y el intercambio de información entre las autoridades competentes”.

¿Cómo van asegurar el cumplimiento de la citada normativa fuera de la Unión Europea? ¿Conocen los métodos de sacrificio de estos países? ¿Importa realmente lo que ellos llaman bienestar animal o solo de cara a la opinión pública española y europea?

Organizaciones como Animal International y TSV documentaron los métodos de transporte y sacrificio en países como Egipto, Turquía, Líbano, Jordania o los territorios palestinos. Expusieron los estremecedores métodos de sacrificio de los animales procedentes de España en estos países, que ni siquiera tienen normas propias e incumplen los acuerdos internacionales.

España es el primer país europeo exportando bovinos vivos y el segundo, después de Rumanía, exportando ovinos. Nuestro país, lamentablemente, es de los menos exigentes con las condiciones en que se mantiene a los animales, y continúa exportando animales vivos a países muy lejanos, como Arabia Saudí. Miles mueren durante el trayecto.

Durante estos interminables trayectos en barcos, camiones y aviones, los animales sufren terribles condiciones higiénico-sanitarias, de hacinamiento, temperaturas extremas, falta de ventilación, ausencia de luz natural, y un largo etcétera.

Hay países que han prohibido la exportación de animales a determinados países de destino por sus crueles formas de mantenerlos y sacrificarlos. El más reciente, Reino Unido el pasado mes de diciembre.

Si realmente les preocupa las condiciones de los animales, deben prohibir la exportación de animales vivos, al menos, a países de fuera de la Unión Europea, o España será cómplice de esa tremenda tragedia.

Por todo ello, desde PACMA hemos propuesto prohibir las exportaciones de animales vivos para su reproducción, engorde y/o sacrificio, al menos, a países fuera de la Unión Europea.

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