Cabalgatas de sufrimiento

Esta noche volveremos a ser testigos de la banalización del dolor animal, de la falta de empatía, de la insensibilidad de los que justifican el sufrimiento.

Nunca debería enmascararse el maltrato para provocar la sonrisa de un niño. Esta noche millones de personas en toda España saldrán a la calle para que los más pequeños de la familia disfruten de la cabalgata de reyes. Es una de las tradiciones más alegres y llenas de magia de nuestro país. Pero no todos lo pasarán bien. Algunos ayuntamientos empañarán la noche de la ilusión con sufrimiento y usarán animales para “decorar” los pasacalles.

En el Partido Animalista consideramos prescindible y alarmante, la aparición de animales en las cabalgatas de reyes. Una administración pública debería tener en cuenta el sufrimiento y el estrés al que son sometidos los animales en esta tradición. Un ayuntamiento debe dar ejemplo a sus ciudadanos y no convertirse en promotor de la insensibilidad y de la cosificación de los animales.

Como muestra, un botón. PACMA ha anunciado que denunciará al Ayuntamiento de Béjar (Salamanca) si esta noche hay animales en su cabalgata. Lejos de rectificar y de aceptar la invitación hacia el respeto animal que le hemos lanzado, el consistorio de Béjar ha sacado una serie de recomendaciones para aquellos que participarán en la cabalgata. Una de ellas es: “No asustar a los animales”. El enemigo es la ignorancia: Literalmente es imposible que un dromedario, un elefante, una oca o una oveja no se asusten ante la multitud, el griterío, los estruendos, los petardos y la música que acompañan a nuestras cabalgatas de reyes. La solución para no asustarlos es dejarlos en paz.

Muchos de ellos, además, vienen directamente de un circo. Son animales que desde su nacimiento han sufrido un adiestramiento bárbaro y cruel para someter su propia naturaleza a los antojos de sus torturadores.

De nuevo, esta noche volveremos a ser testigos de la banalización del dolor animal, de la falta de empatía hacia otras especies, de la insensibilidad de los que justifican la sonrisa de un niño a través del estrés, el miedo y el sufrimiento de animales.

Otras ciudades de España ya han decidido no usar animales. Y lo niños siguen sonriendo. Los únicos que han notado la ausencia del camello en esas cabalgatas son los propios animales a los que esta noche dejarán tranquilos. Seguiremos trabajando desde el activismo político para que en un futuro próximo podamos disfrutar de cabalgatas sin animales en todos los rincones de España.

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