Ciencia sí, crueldad no. Una revisión a la experimentación animal

115 millones de animales son utilizados cada año para pruebas de experimentación. ¿Es posible que el avance científico y el respeto por la vida animal confluyan?

Según la British Union Aganist Vivisection 115 millones de animales son utilizados cada año para pruebas de experimentación: perros, gatos, monos, ratones, caballos, burros, cerdos… Solo en España en 2014 se usaron animales para fines científicos en 808.827 ocasiones, de las cuales casi 100.000 no se recuperaron tras ser sometidos a anestesia general y más de 62.000 éstos experimentaron dolor o sufrimiento severos.

Muchas personas aceptarán que no es ético provocar sufrimiento a los animales pero argumentarán que la experimentación es necesaria para alcanzar el desarrollo médico y tecnológico que salvará miles de vidas humanas ¿estas dos posturas enfrentadas pueden confluir en algún momento?

¿Es tan fiable la experimentación en animales?

La sustitución de animales vivos en el campo de la experimentación por métodos alternativos es ya un hecho. Numerosas voces de la comunidad científica se han alzado en contra de la experimentación con animales porque la extrapolación de los resultados conseguidos en animales a humanos conlleva numerosos errores. Solamente el 1.16% de las enfermedades son comunes tanto en animales como en personas. Por eso, en PACMA abogamos por Incrementar las partidas presupuestarias encaminadas al desarrollo y validación de métodos alternativos a la experimentación con animales.

La organización Cruelty Free International ha publicado en su web los test más comunes que se realizan en animales y su reemplazo por métodos sin crueldad animal.

¿Qué les hacen a los animales en los experimentos médicos y cosméticos?

Por ejemplo, el Test de irritación ocular se emplea en conejos habitualmente y consiste en aplicar en el globo ocular del animal directamente la sustancia estudiada para probar si se trata de un compuesto irritante o no. Los ojos del conejo se examinan buscando signos de irritación durante los tres días que dura la prueba. Los animales experimentan dolorosas úlceras que pueden causarles ceguera. Una vez terminado el experimento el animal es ejecutado. Este test podría sustituirse por modelos de reconstrucción del ojo humano que han dado resultados más fiables en las pruebas médicas.

Lo mismo ocurre con el Test de irritación en la piel de los conejos durante 14 días, que podamos sustituir por modelos de piel humana reconstituida que ya se han validado y son ampliamente aceptados ya que son más predictivos y eficaces que la prueba sobre animales.

Para probar la seguridad de los medicamentos humanos se emplea el Test de toxicidad por administración repetida en perros y monos. Los animales reciben todos los días durante un mínimo de dos semanas y un máximo de 9 meses fármacos en busca de efectos secundarios adversos: vómitos, diarrea, convulsiones, parálisis y finalmente la muerte.

Los monos utilizados en este experimento proceden en su mayoría de la captura en libertad de ejemplares en África y el sudeste asiático. Mientras que los perros proceden casi en su totalidad de perreras. Las investigaciones realizadas por Cruelty Free Internacional han proporcionado evidencias de que esta prueba no ayuda a mostrar si la sustancia estudiada es tóxica para los seres humanos. Ya que se ha demostrado que son más  fiables los resultados a partir de ensayos basados en células y modelos informáticos.

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¿Cuál es la alternativa?

La experimentación con animales se ha justificado alegando que la ciencia ha salvado gracias a estos experimentos multitud de vidas humanas. Pero argumentar que es precisamente la utilización de animales el motor principal del avance de la ciencia es una afirmación atrevida, ya que, existen importantes avances médicos que se han llevado a cabo sin la necesidad de la experimentación animal. Existen técnicas de experimentación que no implican sufrimiento animal como los cultivos de células, tejidos u órganos, modelos matemáticos e informáticos. También se propone la utilización de métodos bioinformáticos basados en toda la información disponible en las bases de datos de todos los ensayos clínicos que se han realizado en los últimos 30 años. Por eso desde PACMA pedimos que todas las empresas estén obligadas a hacer públicos los resultados de sus experimentos con animales, con el objetivo de reducir el número de éstos hasta que la prohibición de la experimentación animal sea un hecho.

Las cotas de dolor  que los animales sufren en los experimentos son inimaginables y difícilmente justificables cuando se ha demostrado que existen alternativas reales que no impliquen sufrimiento animal ¿Por qué seguir utilizando a los animales como modelos de experimentación por el simple hecho de no poder defenderse de unas prácticas que los someten y torturan a nuestro antojo? La alternativa existe, la crueldad no es justificable.  

 

Informe sobre el uso de animales en experimentos España 2014

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