Denunciamos al Ayto. de Lucena por la muerte del burro en el belén viviente

PACMA exige al Ayuntamiento la retirada inmediata de los animales que continúan expuestos en el Belén viviente y denuncia el incumplimiento de la Ley de Protección Animal de Andalucía.

Denunciamos al Ayto

El pasado 10 de diciembre un hombre accedió al recinto en el que el Ayuntamiento de Lucena (Córdoba) mantiene en exhibición a diferentes animales como parte de un Belén viviente, con la intención de hacerse una foto subido a uno de los dos burritos de corta edad que albergaba el recinto.

Según testigos, forcejeó con los animales, incluso llegó a pegar a uno de ellos, y finalmente logró subirse encima de Platero, un burro de cuatro meses cedido por un ganadero de Jauja, que una semana después y tras agonizar durante días en la atracción frente a todo el mundo, ha fallecido presumiblemente por las lesiones causadas en columna y órganos internos, ya que el peso del agresor era de 150 kilos mientras que Platero solo pesaba 50.

El Ayuntamiento de Lucena, alertado por el aluvión de críticas e indignación que ha generado el caso, anuncia actuaciones contra el individuo, ya detenido, que hizo caso omiso de las indicaciones del guardia de seguridad que custodiaba el belén, e incluso profirió amenazas contra los transeúntes que le recriminaban su actitud.

El Partido Animalista, en cambio, denunciará al propio Ayuntamiento por ser responsable de este evento y utilizar animales en un entorno contranatura para los mismos, algo que prohíbe la Ley de Protección Animal de Andalucía.

Además, PACMA ha remitido escrito oficial a este consistorio, exigiendo la inmediata retirada del resto de animales albergados (corderos, gansos, ocas, cabritillas, conejos, cerdos de pocos meses…), no solo por el incumplimiento de la Ley, si no por el inadmisible uso y explotación de animales por cuestiones lúdicas, así como el escaso valor educativo para los más pequeños.

A los niños, principales visitantes de estas atracciones, se les inculca que privar de libertad a otros y exhibirlos para su diversión está justificado, lo cual fomenta la falta de respeto a los derechos básicos de quienes son más débiles, e impide el desarrollo moral y ético al que se debe una sociedad evolucionada.

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