Documentamos y denunciamos el polémico y bochornoso «bombero torero» de Zahínos

Además de la humillación y el maltrato, se incumplieron las medidas de seguridad contra la COVID-19. ¡Lo vamos a denunciar!

El pasado viernes la plaza de Zahínos (Badajoz) acogió un espectáculo bochornoso y esperpéntico: el conocido como «bombero torero». Se trata de personas con enanismo que torean, acosan, golpean, humillan y maltratan a crías de toro, prácticamente del tamaño de un mastín, ante los aplausos y risas de quienes acuden a presenciar el sufrimiento de los animales. ¡Es indignante! Lo hemos documentado para que todo el mundo conozca este espectáculo lamentable, que también forma parte de la tauromaquia.

Además de lo deleznable del evento en sí, que causa un enorme sufrimiento a los animales, cuyo destino es la muerte, hemos grabado numerosas violaciones de la normativa de seguridad sanitaria, que, por supuesto, denunciaremos.

En las imágenes se ve claramente cómo muchas personas están con la mascarilla bajada, incluso comiendo y bebiendo, algo que contraviene las normas de la propia plaza, que fueron reiteradas en diversas ocasiones durante el evento. Destaca la actitud incívica del propio alcalde, Gregorio Gallego, que conversa con la mascarilla por debajo de la nariz con una mujer que se encuentra a menos de un metro de distancia. La organización del evento no solo no vigiló el cumplimiento de las medidas de seguridad, que establecían la obligatoriedad de llevar mascarilla bien colocada durante toda la estancia en la plaza y prohibía comer y fumar; sino que permitió el acceso con neveras portátiles.

El «bombero torero» es una imagen dantesca y despreciable en muchos sentidos. Se basa en la ridiculización de las personas con enanismo, que «torean» disfrazados a becerros, provocando la mofa del público. Solo por eso ya debería ser prohibido, pero además es una práctica de maltrato animal y humillación, ya que las crías de toro, aterrorizadas y exhaustas, son acosadas, perseguidas, golpeadas, sujetadas violentamente… Les tiran del rabo, les provocan peligrosas caídas en las que se pueden fracturar las patas, las humillan poniéndoles sombreros para aumentar las risas de público. Es un esperpento deleznable. Para mayor agravio, en esta edición incluso se aprecian tintes racistas, ya que una persona con enanismo apareció con la cara pintada de negro para representar a una racializada.

Los espectáculos taurinos que unen el maltrato con la humillación de animales también son tauromaquia y también deben ser prohibidos por ley.

Seguimos documentando, denunciando y presionando. Por eso no puedes faltar el 18 de septiembre a Misión Abolición en Madrid, para exigir la prohibición de todos los festejos taurinos.

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