El caso Luno destapa un escándalo en los aeropuertos españoles: animales sanos presuntamente sacrificados por un error en la aplicación de la normativa europea

A raíz del caso de Luno, iniciamos junto a AGERAA una investigación de la normativa europea al respecto.

A raíz del caso Luno, nuestro equipo legal solicitará cuentas al Gobierno sobre la cantidad de animales que podrían estar siendo sacrificados o devueltos a sus países sin garantía de bienestar en los Puestos de Inspección Fronterizos de los aeropuertos españoles a raíz de una presunta interpretación errónea de la normativa europea.

El 13 de marzo de 2022, Luno, un perro que viajaba con su dueña a Madrid desde Costa Rica quedó atrapado por más de tres semanas en las aduanas del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas al carecer de microchip que permitiese garantizar la vacunación antirrábica en origen que aportó su responsable. A día de hoy, sigue retenido indefinidamente en una perrera autonómica a la espera de juicio.

Este caso ha supuesto el inicio de una investigación de la normativa y procedimientos legales que podría sacar a la luz la posible existencia de un número indeterminado de «Lunos»; animales sanos con problemas de documentación que estarían siendo silenciosamente sacrificados en aeropuertos españoles con autorización de sus titulares al no ofrecerse, por parte de los Puestos de Inspección Fronterizos (PIF) dependientes del Ministerio de Agricultura, posibilidad alguna de cuarentena para subsanar la situación.

Cuando se dan este tipo de situaciones, nuestro equipo legal explica que el Reglamento (UE) nº 576/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo proporciona tres soluciones que los responsables de aduanas deben trasladar al propietario: a) reexpedición del animal al país de origen; b) aislamiento (con la subsanación para regularizar la situación sanitaria bajo cuarentena) y, por último, c) sacrificio.

Sin embargo, el Código Penal español detalla, en su artículo 337, que provocar la muerte a un animal sano es un delito. Este simple hecho ya debería significar que la tercera y última de las tres opciones del reglamento europeo no fuese viable en nuestro país, pudiendo ofrecerse únicamente la cuarentena o la reexpedición, algo que tampoco se respetó en el caso de Luno.

Según la investigación que hemos realizado, en los aeropuertos españoles no solo se estaría ofreciendo la opción de sacrificio (para aquellas personas que no quisieran reexpedir a sus animales), sino que no se les estaría informando debidamente de la posibilidad de realizar una cuarentena para subsanar la situación y asegurar la entrada legal del animal al país.

Instalaciones insuficientes en los Puestos de Inspección Fronterizos: posible causa de decisiones arbitrarias del Ministerio de Agricultura

Por otra parte, y por si esto fuera poco, los PIF españoles, siguiendo el ejemplo de uno de los aeropuertos más importantes del país como es el de Madrid, no están habilitados ni cuentan con instalaciones para albergar animales en estas circunstancias durante largos periodos de tiempo.

El perro Luno estuvo en un jaulón durante varias semanas, conviviendo eventualmente con sus excrementos debido al poco espacio del que disponía para moverse, y sin tener agua a disposición porque, según la responsable del Área de Sanidad Animal, «la tiraba» y por ello no debía tenerla dentro del jaulón.

Para evitar estas situaciones, Jacqueline García, una de nuestras abogadas colaboradoras, explica que «resulta imprescindible que cada PIF cuente con las infraestructuras necesarias, o bien con convenios de servicios externos con expertos en cuidado y bienestar animal, que garanticen el bienestar físico y mental de los animales durante el tiempo en el que se tramitan sus expedientes de regularización, tal como lo prevé la normativa europea».

«Si el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas no dispone de espacios habilitados para estos casos, entonces no debería ser un Puesto de Inspección Fronterizo que reciba animales, pero como es un aeropuerto capitalino, el problema radica en un déficit de la inversión por parte del Ministerio de Agricultura«, apunta García. «A los animales, aunque tengan que ser reexpedidos en algunos casos, hay que mantenerlos en buenas condiciones y no en jaulones, ya que hay vuelos que solo salen una vez a la semana, como fue el del caso de Luno, y esos jaulones solo son válidos para unas horas», señala.

Para casos como el del perro Luno, se debió contar con medios para su traslado a un espacio habilitado para ser mantenido en condiciones de bienestar animal.

Errónea y malintencionada interpretación de la normativa europea en España

Luno, como tantos otros animales de varias especies que se trasladan a Europa, pudo sufrir las consecuencias de una interpretación errónea de la normativa europea por parte de los responsables del área de Sanidad Animal de aeropuerto.

El hecho de no tener microchip (obligatorio en España) imposibilitó, a pesar de tener cartilla de vacunación y un certificado de sanidad expedido por el país de origen, que pudiese entrar a territorio europeo por no poder asociar dicha documentación sanitaria al transpondedor y carecer del test serológico de anticuerpos de rabia, que es imprescindible para animales que viajan desde aquellos países no incluidos en la lista del Reglamento Europeo 577/2013.

Sin embargo, tal y como explica Mónica Olivares, responsable de AGERAA (Asociación para la Gestión Ética y Responsable de Animales Abandonados) quien viene representando a Luno y a su titular ante la Administración, la solución habría pasado por, tal como lo establece el Reglamento Europeo 576/13, «aislar al animal de compañía bajo control oficial durante el tiempo necesario para ajustarse a las condiciones establecidas»; se debió realizar un test serológico de anticuerpos de rabia en el mismo día en el que Luno arribó a España y, con ello, asegurar que estaba vacunado de rabia en origen (tal como lo acredita la cartilla de vacunación aportada).

Posteriormente, se debió implantar microchip a nombre de su responsable, revacunar si así se consideraba y, tras asegurarse de la inexistencia de zoonosis, permitir su libre circulación tras la cuarentena domiciliaria controlada oficialmente y fuera de las instalaciones aeroportuarias, tal y como lo establecen las propias Instrucciones Operativas de los Puntos de Inspección Fronterizos del Aeropuerto.

No obstante, este sencillo protocolo no se aplicó a Luno. Por el contrario, todas las Resoluciones oficiales del Ministerio de Agricultura y del Punto de Inspección Fronteriza ordenan la reexpedición de Luno al país de origen, sin dar explicación alguna de la negativa a aplicar el protocolo de regularización en España.

El silencio de la Administración sobre su negativa a regularizar al perro Luno ha sido absoluto. Sin embargo, fuentes internas del aeropuerto han puesto de manifiesto que a Luno no se le aplicó el protocolo citado por provenir de una país con «alto riesgo en rabia», únicamente porque el país de origen, Costa Rica (país de abordaje) y Nicaragua (país de estancia previa) no son parte de la lista de países que el Reglamento Europeo recoge como países para los que no es necesario aportar el test serológico de anticuerpos de rabia.

Estos hechos son escandalosos, y dejan al descubierto el grave error del Ministerio de Agricultura para querer deshacerse de todos los animales que se reciben con alguna incidencia de identificación o carencia de algún documento para su entrada en España. El hecho de no figurar en ese listado de países para los que no es exigible el test serológico de anticuerpos de rabia no significa que un país deba ser considerado como un origen de alto riesgo en rabia, siendo ese el argumento utilizado judicialmente por el Ministerio de Agricultura y sus responsables en el aeropuerto para impedir la entrada de Luno a España. 

La propia Administración, dentro de las Instrucciones Operativas en el Punto de Inspección Fronteriza, tiene como fuente de información el Portal OIE-WAHIS (Sistema Mundial de Información Sanitaria, por sus siglas en inglés) perteneciente la Organización Mundial de la Sanidad Animal. En este sistema, de acceso público, se pueden consultar cuáles son los países con rabia activa y los periodos de posible riesgo.

El país de origen de Luno nunca ha estado considerado como país de alto riesgo en rabia, ni Costa Rica, ni Nicaragua, ni Ecuador (país de nacimiento).

Ambas abogadas detallan que, de no ser por la insistencia de Andrea, la responsable de Luno, el apoyo social de la ciudadanía en el aeropuerto, que le prestó ayuda para difundir el caso en las redes sociales, el apoyo legal prestado por parte de AGERAA y PACMA, y la presión ejercida a nivel nacional e internacional, este también podría haber fallecido como «tantos otros» cuyos casos son desconocidos y, por ignorancia de sus propietarios, acaban cediendo a «condiciones durísimas» como falta de información, imposibilidad de visitar a los animales o de retornar al país de origen.

Es una situación desesperante que muchas personas no soportan, pero para los animales es un verdadero calvario. Tienen que pasar horas e incluso días en sus transportines en zonas de aislamiento sin que se permitan visitas hasta que sus vuelos de reexpedición salen y, muchas veces, estos tardan días.

Mónica Olivares visitó a Luno en compañía de Andrea en la zona de descarga del aeropuerto de Barajas y refiere, desolada, cómo el animal estaba sucio y angustiado por el encierro en un jaulón en pésimas condiciones: «Al sacar al animal, tenía tal deshidratación que se quería beber toda el agua que encontraba. La responsable del Área de Sanidad del Ministerio de Agricultura se negó a poner agua a disposición para Luno, dentro del jaulón, porque la tiraba según ella».

El aeropuerto de El Prat, el único en España con un convenio aceptable gracias a otra «víctima» del sistema en el año 2015

A raíz del caso del perro Buddy, atrapado en el año 2015 en el Aeropuerto de El Prat de Barcelona en una situación similar a la de Luno, se estableció un convenio en 2021 que garantiza que todo animal que llegue a ese aeropuerto en una situación burocrática o sanitaria irregular, pueda guardar cuarentena en un espacio habilitado convenientemente para garantizar su bienestar físico y mental hasta la resolución de su expediente.

Tanto desde AGEERA como nuestro equipo legal trabajaremos para potenciar, por todas las vías posibles, un cambio en la normativa europea para que deje de contemplarse el sacrificio como una opción. Además, solicitaremos toda la información necesaria y realizaremos los trámites legales pertinentes para garantizar el correcto tratamiento y gestión de los animales llegados a España en situación irregular con el fin de impedir sacrificios absolutamente evitables e ilegales, por tratarse de presuntos delitos encubiertos por la falta de recursos que el Ministerio de Agricultura seguramente viene negándose a proporcionar, y para facilitar las vías de entrada asegurando los protocolos sanitarios tal y como lo exigen los Reglamentos Europeos.

Haremos todo lo posible para que situaciones como la de Luno, y como tantas otras víctimas anónimas, no vuelva a repetirse.

Comenta:

Cargando comentarios...