Gran Canaria, a tiros con cabras asilvestradas en varias reservas naturales

El cabildo de Gran Canaria comienza matanzas de cabras y prepara las de serpientes y gatos por un proyecto de repoblación de especies vegetales subvencionado por la UE, sin evidencias de que éstas especies vayan a sobrevivir o de que los animales las perjudiquen.

El Cabildo de Gran Canaria, con su nuevo Consejero de Medio Ambiente del Cabildo, Juan Manuel Brito (Podemos), ha iniciado una matanza de cabras, mal llamadas salvajes, que habitan en las zonas de la Reserva Natural Integral de Inagua, la Reserva Natural Especial de Guigui y el Parque Natural de Tamadaba.  Se trata de ganado “guanil”, aquel que los pastores dejaban en libertad en las dehesas comunales hasta que llegaba la fecha de las apañadas, por lo que no se considera ganado salvaje.

La excusa para comenzar las batidas de caza ha sido el proyecto LIFE+GUIGUI para la repoblación de 43.000 árboles de especies endémicas como la sabina, el almácigo, el pino, el brezo o el cedro canario, con un coste de 850.000 euros aportados en un 50% por la Unión Europea, un 43% por el Cabildo de Gran Canaria y un 7% por la empresa pública Gesplan. A ello hay que sumarle la inversión que supondrá la instalación de captadores de niebla para su riego, ya que estos árboles serían incapaces de sobrevivir por sí mismos. Además, el proyecto está en fase de pruebas y no hay evidencias de que puedan garantizar la supervivencia de estas especies vegetales.

Los estudios iniciados hace más de dos décadas por los investigadores de la Universidad de la Laguna y la Escuela Técnica Superior, constatan que las zonas donde habitan estos animales no sólo no causan pérdida de biodiversidad y especies autóctonas, sino que tienen un efecto beneficioso sobre esta biodiversidad. El investigador Luis Bermejo asegura que “no hay diferencias significativas entre las zonas de los especies protegidas donde no se pastorea, que en aquellas donde se ha permitido; es más, hay más biodiversidad donde hay cabras”. De hecho, las tres razas de cabra autóctonas están adaptadas y forman parte de sus respectivos ecosistemas, como el resto de especies.

Estas batidas se han llevado a cabo por el gobierno popular de Nueva Canaria, a pesar de garantizarnos que estudiarían con nosotros otras alternativas. Recordamos que el anterior gobierno del PP dio marcha atrás con el proyecto ante la negativa de los ciudadanos y la presión que ejercimos los colectivos animalistas. Ahora, el cabildo prepara campañas para terminar con la serpiente californiana y con los gatos asilvestrados.

La opción de matar a las cabras nunca ha sido necesaria, puesto que cabe la posibilidad de disparalas con dardos anestésicos y trasladar a estos animales a otro hábitat donde no supongan un presunto riesgo para los árboles del proyecto. Desde PACMA apostamos por métodos alternativos a la caza para controlar las poblaciones de animales en los ecosistemas, tan o más efectivos que las matanzas indiscriminadas.

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