¡INDIGNANTE! Dos cazadores disparan y matan a dos osas

Las osas fueron cruelmente abatidas durante una jornada de caza en Huesca y Palencia.

El pasado domingo, 29 de noviembre, los cazadores aprovecharon una vez más los privilegios que las administraciones les conceden sin cesar para salir al monte a matar animales. Esta vez no se contentaron con perseguir y ejecutar a jabalíes, un acto deleznable en sí mismo, sino que acabaron con la vida de dos hembras de oso pardo, especie protegida y en peligro de extinción.

Las fatídicas muertes sucedieron durante una jornada de caza en el Parque Natural de la Montaña Palentina y en el valle de Bardají, Huesca.

Los cazadores son un peligro para toda la sociedad y una amenaza para los animales que viven en nuestros bosques. El desalmado que disparó y mató a la osa de Palencia aseguró que la confundió con un jabalí. ¿Cómo puede tener permiso para portar armas y disparar una persona que no diferencia a un oso de un jabalí?

La osa ejecutada se llamaba Sarousse y recibió varios disparos a corta distancia. Tenía 21 años y llevaba más de una década en esos bosques. El domingo fue acosada por los perros empleados como herramienta por los cazadores para morir finalmente ante la escopeta de un cazador. Un cazador que debería estar en su casa, confinado, como toda la sociedad española responsable.

La culpa también es de las administraciones

La caza es una actividad violenta y cruel que debe ser prohibida, pero todavía es más indignante que se permita en los tiempos delicados que vivimos. Estos cazadores gozan del respaldo de la administración, que les otorga permisos especiales para salir de los municipios de residencia, evitar las restricciones a la movilidad y disparar y matar animales, mientras toda la sociedad se esfuerza por respetar las restricciones para frenar la COVID-19.

Así pues, las personas que disfrutamos de la naturaleza de un modo respetuoso y pacífico no podemos salir al monte a disfrutar de él, pero los cazadores sí pueden ir a contaminarlo y vaciarlo de vida. ¡Es indignante!

El acoso a los osos en España

La realidad es que el oso es un animal emblemático que debemos proteger, pero cada vez más la presión de los ganaderos y los cazadores está amenazando a la delicada especie.

Las sospechas de envenenamiento del oso Cachou, en el Val d’Aran; la muerte de su padre Balou, en 2014, que fue herido en una pata por cazadores y acabó muriendo; la osa Palouma que cayó por un precipicio en 2006, ahuyentada por varias batidas de cazadores; la osa Franska, muerta atropellada al huir también de los cazadores en 2007…

El oso es un animal huidizo, que tiende mucho a la carroña y evita el conflicto, pero los medios de comunicación y el sector ganadero no cesan en su empeño de culparlo de muertes de animales de granja, aunque los expertos aseguren que no es comportamiento de úrsido.

Igual que el lobo, el oso es perseguido por los intereses ganaderos y cinegéticos. Además, los «ataques» supuestamente perpetrados por estos animales, que no suelen estar acreditados por expertos, son remunerados con subvenciones y compensaciones elevadas. Un motivo más para criminalizar a las especies y acusarlas de cada incidente.

La caza es una vergüenza, una actividad cruel y violenta y debe ser prohibida por ley. Llevamos años reivindicándolo y no pararemos de lograrlo.

#STOPCaza

#YoNoDisparo

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