La caza se cuela en los colegios andaluces: quienes destruyen la naturaleza no pueden dar lecciones sobre ella

La caza entra en las aulas andaluzas como parte de un proyecto gestionado por la Federación Andaluza de Caza.

La caza entra en las aulas andaluzas como una forma, paradójicamente, de “conocer la naturaleza”, una visión que no es ni realista ni objetiva. La medida llega después de que un total de 90 colegios de los más de 1.600 que existen en la comunidad autónoma escogieran el proyecto “Huellas» de acercamiento al medio natural sin conocer que la Federación Andaluza de Caza fuera la entidad impulsora.

La enseñanza de la cinegética en las aulas es una amenaza para la infancia. Si los cazadores entendieran la naturaleza tal y como es y no tal y como les interesa, no cazarían, precisamente por respeto a la misma. La caza ofrece una percepción distorsionada sobre el funcionamiento de los ecosistemas, y que afecta gravemente su desempeño.

«No son pocos los estudios que afirman que la cinegética es uno de los principales factores de pérdida de biodiversidad en el mundo”, explica nuestro presidente, Javier Luna. “No tiene sentido permitir que quienes acerquen a los niños a la naturaleza sean los mismos que les enseñan cómo funcionan las armas”.

En su lugar, desde PACMA proponemos que sean biólogos, ambientólogos, botánicos y científicos cualificados los que organicen actividades de salida al campo para el estudio de plantas y animales en estado de libertad.

Según los datos públicos, el número de emisiones de licencias de caza ha disminuido en un 7% desde el año 2015 hasta el último registro, que fue en 2019. Consideramos que esto se debe a un progresivo abandono de la actividad en el que incurren múltiples factores, entre los que se encuentra el casi nulo relevo generacional. La caza está desde hace años con la soga al cuello y por eso intentan colarla a toda costa en todos los ámbitos posibles; facilitan muchísimo el acceso a ella tirando los precios y poniéndola en la puerta de los colegios con la esperanza de que se normalicen las matanzas y el uso de armas como forma de entretenimiento.

Es necesario alejar la cinegética de los menores en tanto a la violencia que emana de la misma y, por supuesto, por respeto a los animales y a la naturaleza. Enseñar a personas en fase de crecimiento que la relación con el resto de animales se basa en su uso, disfrute y matanza trae como consecuencia el efecto contrario al que dicen que buscan: la destrucción del medio natural por entretenimiento.

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