La ley de la vergüenza: Navarra protagoniza el mayor retroceso en protección animal en España

Según informaciones de medios, se habría modificado mediante procedimiento de urgencia la ley de protección animal para excluir a los perros de caza y otros animales considerados de trabajo.

Según informaciones de medios de comunicación, una iniciativa tratada por el Pleno del Parlamento de Navarra para modificar, mediante procedimiento de urgencia, la Ley Foral de protección de los animales de compañía en Navarra, excluiría, a petición del colectivo de cazadores y del partido Navarra Suma y apoyado por el PSN, a los perros usados para cazar y a otros animales considerados de trabajo. De ser cierto, sería una vergüenza histórica y uno de los mayores retrocesos en materia de protección animal en España.

La ley, así, según lo trascendido en medios de comunicación, dejaría de amparar a los perros de caza y de pastoreo como al resto de animales de consideración doméstica. En este supuesto, perderían la protección legal y quedarían sometidos a futuras «pseudonormativas» adaptadas a lo que el colectivo de cazadores ha denominado «su singularidad», la cual es inexistente.

El artículo que excluía a los perros de rehala y todos los animales de trabajo se elimina de la versión final aprobada, manteniéndolos amparados como al resto de animales domésticos. El Parlamento de Navarra está tardando en salir a desmentir lo que se ha dicho en los medios de comunicación, ya que lo que está publicado en la web del parlamento como texto definitivo no se corresponde con la información que ha trascendido.

Los perros de caza, desprotegidos

Independientemente de cómo se les explote por parte de ciertos colectivos, los perros deben tener la misma protección. Un galgo tiene exactamente las mismas necesidades básicas que un caniche, por tanto la legislación que se les debe aplicar es la misma; cualquier diferenciación resulta inadmisible.

En abril de 2021 el Intergrupo del Parlamento Europeo sobre Bienestar y Conservación de los animales remitió una carta abierta tanto al Gobierno de España como a las 17 comunidades autónomas transmitiéndoles su inquietud por el bienestar de los perros de caza e instándoles a darles la misma protección que al resto de animales considerados domésticos; recomendación que ha sido ignorada (más bien, contrariada) por el Parlamento de Navarra y por el partido promotor de la iniciativa: Navarra Suma, con el apoyo del PSN.

Ningún otro partido político se posiciona abierta y rotundamente en contra de la caza. Está demostrado que los votos acaban pesando más que cualquier mínimo compromiso con el bienestar animal. Ninguna otra formación política está dispuesta a perder la simpatía de los votantes, por minoritario que sea el colectivo al que pertenezcan.

Jamás habíamos visto la predisposición para modificar de una Ley hecha de esta manera. ¿Qué justificaría el procedimiento de urgencia para cambiar una Ley nueva, que solamente tiene 3 años de antigüedad? Lo que se ha dicho es sinsentido y un disparate, y marcaría un precedente bochornoso para la historia de la protección animal en España.

Mientras la ciudadanía avanza hacia la sensibilidad y la empatía con los animales, Navarra ha dado un ejemplo de caciquismo supuestamente modificando a la desesperada y a escondidas una Ley nueva, a petición de un pequeño grupo de exaltados tan incapaces de dar un trato digno y respetuoso a sus animales que acaban antes modificando una Ley para volver a 1920 que aceptando adaptarse a vivir bajo los estándares mínimos que les exige la sociedad en 2022.

Ni los perros considerados «de trabajo», ni los hurones ni aves utilizadas para cetrería estarían protegidos en este supuesto, según se ha dicho en los medios.

Quizá el colectivo de cazadores no se ha percatado de que en las perreras de Navarra no cabe un alfiler y que, casualmente, abundan los perros de razas que ellos utilizan para cazar y sus mestizos derivados. Para dar un golpe al abandono de perros en España, habría que empezar, precisamente, por obligar a los cazadores a esterilizar a sus perros impidiendo que saquen camada tras camada y desechen lo que no les sirve.

Respondemos a las declaraciones de Miguel Bujanda (NA+) sobre los colectivos de pastores y cazadores: «Son los más interesados en cuidar, proteger y respetar a los animales con los que trabajan, comparten tiempo de caza o compañía». La única explicación que puede tener lo ocurrido es que cazadores y pastores necesitan infringir la normativa actual constantemente para desempeñar su actividad; nadie espera que los perros o cualquier otro animal utilizado para la caza vivan bien en España. Por eso se lucha: tristemente la ley tiene que protegerles de sus propios dueños.

Foto: Cecilio Galdón

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