La violencia doméstica está precedida por el maltrato animal

El caso de Ucanca González, mujer maltratada y amenazada por su expareja,  vuelve a poner de manifiesto la relación entre la violencia de género y el maltrato animal

Ucanca, ha estado acampada en una playa tinerfeña junto a su perro, protegida las 24 horas por la Guardia Civil, debido a la situación de riesgo extremo a la que su vida está expuesta: maltratada y amenazada de muerte por su ex pareja, no ha conseguido que las Administraciones Públicas le ofrezcan una solución que le permita ser acogida sin separarse de su única compañía: su perro.

Ucanca y su perro han sufrido maltrato continuado durante años, en uno de los repetidos ataques el agresor se abalanzó sobre el animal y le arrancó parte de una oreja. Ucanca no quiere abandonar a su perro y la solución que le ofrece José Miguel Rodríguez Fraga, Alcalde de Adeja, es que debería dejar al animal en una perrera si quiere ser asistida en un Centro de Acogida.

Es urgente mejorar los protocolos de asistencia a las víctimas de maltrato e incluir como indicador de alarma la violencia ejercida contra los animales. La situación de desprotección legal que éstos sufren los hace especialmente vulnerables en casos de violencia doméstica: la mayoría de las veces, los animales son las primeras víctimas de maltratadores y personas violentas. Desde hace más de 20 años se están llevando a cabo estudios que relacionan el maltrato animal previo o simultáneo en casos de violencia de género. Empiezan maltratando a los animales y terminan agrediendo a las personas.

Los niños imitan la violencia

 

En 2013, el Estudio DOMPET descubrió que en el 71% de casos de mujeres que acudieron a una casa de acogida, el agresor había herido o matado a sus animales. Aún peor, el 30% aseguró que sus hijos habían imitado ese comportamiento y habían maltratado o matado a sus animales. Los niños testigos de violencia doméstica maltratan animales 3 veces más a menudo que los que no han sufrido este tipo de violencia. Según la Dr Gail F.Melson, los niños víctimas de violencia doméstica pueden matar o herir animales para imitar la conducta de sus padres o para producir la llamada “muerte por compasión” y evitarles así  las lesiones continuadas a las que el agresor los somete.

Desde PACMA consideramos imprescindible crear una legislación específica que establezca la cooperación entre administraciones y organismo sociales para garantizar una protección eficaz de todas las víctimas de violencia, animales o humanas. Urge tomar medidas que marcarán una gran diferencia para las víctimas, como la admisión de animales en centros de acogida o albergues y el desarrollo de programas educativos en niños para prevenir la crueldad y fomentar la inteligencia emocional y la empatía.

 

Recordamos que el teléfono de atención a las víctimas de violencia doméstica es el 016

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