Los animales siguen quedando desprotegidos: la verdad sobre el reconocimiento de los animales como seres dotados de sensibilidad

Hoy se modifica el régimen jurídico de los animales. Te explicamos qué significa y por qué la mayoría de animales seguirán quedando desprotegidos.

Llevamos meses contándote por qué te suena haber escuchado antes el debate sobre la condición de los animales ante la ley; ya en 2017 se aprobó una Proposición de Ley en ese sentido, esa vez del PP, pero la dejaron caducar porque a ningún partido le interesa de verdad proteger a los animales.

Hoy, más de cuatro años después, se modifica el régimen jurídico de los animales, que pasarán a ser considerados «seres vivos dotados de sensibilidad» ante la ley. Pero, ¿qué significa esto en la práctica?

Modificaciones que afectan casi únicamente a los animales considerados de compañía

Hasta ahora, el Código Civil dotaba a los animales del estatuto jurídico de cosas, concretamente, bienes muebles. En nuestro entorno, en países como Alemania, Suiza o, más recientemente, los cercanos Francia y Portugal, los animales ya estaban reconocidos como tal. España, como siempre, está a la cola en todo lo relacionado con la protección animal.

En el preámbulo de esta nueva Ley 17/2021, de 15 de diciembre, de modificación del Código Civil, la Ley Hipotecaria y la Ley de Enjuiciamiento Civil, que hoy entra en vigor, se establece que «la relación de la persona y el animal (sea este de compañía, doméstico, silvestre o salvaje) ha de ser modulada por la cualidad de ser dotado de sensibilidad, de modo que los derechos y facultades sobre los animales han de ser ejercitados atendiendo al bienestar y la protección del animal, evitando el maltrato, el abandono y la provocación de una muerte cruel o innecesaria».

Actividades como la tauromaquia o la caza se encuentran, claramente, en contradicción con estos principios y valores, por lo que, una vez más, no se protege a todos los animales.

Si bien a partir de ahora se reconoce a todos los animales como «seres vivos dotados de sensibilidad», se les seguirá aplicando el régimen jurídico de los bienes «en la medida en que sea compatible con su naturaleza», una expresión muy indeterminada, «o con las disposiciones destinadas a su protección». ¿Esto qué significa? Que, en la práctica, las modificaciones que se introducen afectarán básicamente a los animales considerados de compañía, dejando desprotegidos a todos los demás.

El resto de animales siguen quedando prácticamente desprotegidos ante la ley

Los animales seguirán siendo objeto de propiedad y apropiación, siempre respetándose «su cualidad de ser sintiente, asegurando su bienestar» y «respetando las limitaciones establecidas en esta y las demás normas vigentes». Aquí, de nuevo, como las leyes de protección animal dejan fuera a los animales usados en festejos taurinos, a los explotados por la industria ganadera o a los empleados en experimentación, una gran parte de los animales siguen quedando desamparados.

Sí se introducen algunas modificaciones positivas, como la retención de los animales que hayan podido ser maltratados o abandonados (a partir de ahora, ya no tendrán que ser devueltos a su propietario), el reconocimiento del daño moral por pérdida o lesión grave de un animal, la inclusión de los animales en los acuerdos en casos de separación o divorcio, el reconocimiento del vínculo entre la violencia doméstica y el maltrato animal, o el establecimiento de que ya no podrán ser embargados. No obstante, la mayoría de ellas afectan únicamente a los animales considerados de compañía.

Además, se seguirá permitiendo tanto el usufructo de los rebaños de animales considerados de ganado y la adquisición de los animales por ocupación, entre los que se incluyen los que pueden ser objeto de la caza y la pesca.

Por tanto, la práctica totalidad de los animales quedan, en realidad, desamparados ante la ley. Una vez más, el Gobierno se centra casi únicamente en los animales considerados de compañía y olvida a todos los demás: los masacrados por los cazadores, los explotados y ejecutados por la industria ganadera, los maltratados y torturados en las plazas de toros.

Los animales siempre son lo último para el resto de partidos políticos; en PACMA trabajamos por todos ellos, sin distinción y sin excepciones.

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