Maltrato animal: un problema de todos

Imagen de dos galgos que ilustra el maltrato animal en España

Capeas, encierros, corridas de toros, todas las modalidades de caza, peleas de gallos o de perros, violencia gratuita, tiro y arrastre, burrotaxis, toros al mar o embolados, granjas de explotación, abandonos, tiro al pichón o a la codorniz, circos con animales, colombicultura, compraventa, perreras o rehalas. El maltrato animal en España, ya sea amparado por Ley o al margen de ella, tiene infinidad de modalidades, millones de víctimas sin voz y un aliado necesario: el inmovilismo político que mira para otro lado ante la demanda social creciente por un país que avance en derechos de los animales.

Al abogado y animalista estadounidense George Thorndike Angell le preguntaron por qué gastaba tanto tiempo y dinero en luchar contra la violencia a los animales, mientras existe tanta crueldad hacia los humanos. Él contestó: “Estoy trabajando en las raíces de esa crueldad”. Esta conversación ocurrió en el siglo XIX, pero el tiempo y la ciencia no han hecho otra cosa que darle la razón.

Ahora sabemos, gracias a estudios de psicología forense del FBI, por ejemplo, que muchos de los que encuentran placer en la violencia hacia las personas comienzan ejerciendo esa violencia hacia los animales. En el Partido Animalista tenemos el convencimiento que no hay política más eficaz contra todo tipo de abusos que legislar y trabajar institucionalmente para erradicar también la normalización de la crueldad hacia los animales. Al mismo tiempo, educar a la sociedad, empezando desde los colegios, para que no tolere ningún tipo de violencia. España tiene un largo camino por delante en el que PACMA empezó a trabajar hace 15 años.

El maltrato animal en la tradición española

Ninguna tradición cruel sobrevive eternamente al empuje de la civilización. Quienes excusan el maltrato animal bajo el estéril escudo de la tradición o la cultura ignoran que han sido muchas las costumbres que la sociedad ha ido abandonando, cuando no prohibiendo, en su creciente rechazo a la violencia.

Sin embargo, los animales son, una vez más, el eslabón más débil de la cadena. En este caso a la hora de tener en cuenta su sufrimiento para abolir tradiciones crueles. Es cierto, sin embargo, que algunas de ellas ya han sido erradicadas por la sociedad española. La tendencia mundial y los datos estadísticos indican que sólo es el comienzo del camino y que otras irán eliminándose. Ya sea por falta de interés del ciudadano en gozar de un claro sufrimiento, bien por avances sociales en forma de leyes que no toleren el maltrato animal.
Un becerro maltratado en un evento taurino para jóvenes

Corridas de toros: el maltrato animal institucionalizado

España es conocida mundialmente por el maltrato que inflige a los toros en la lidia. Una forma legal de maltrato animal que cada vez está más arrinconada por la sociedad y que ha perdido todo argumento ético. Pero que cuenta con el incomprensible apoyo de las administraciones. A la vista de reyes, políticos, presidentes de autonomías y alcaldes se sigue aplaudiendo la muerte agónica del toro. Su piel sigue siendo atravesada por picas, banderillas y estoques. Aún hoy se subvenciona con dinero público a las ganaderías, escuelas taurinas y colectivos que defienden la tortura a estos animales.

Pero no todo son malas noticias para el toro. Según los datos de un estudio publicado por el Ministerio de Cultura, sólo un 9% de la ciudadanía en nuestro país asegura asistir a una corrida de toros al menos una vez al año. Cada año, el Partido Animalista congrega a miles de personas en Madrid para exigir el fin de la barbarie. Las encuestas cuentan que la mayor parte de la sociedad no disfruta viendo sufrir al animal en la plaza. Cada vez más municipios han visto desaparecer las corridas de toros de su calendario anual de eventos.

Gracias al empuje de los colectivos animalistas y a sus características violentas, la tauromaquia se está hundiendo. Más pronto que tarde, al igual que otras tradiciones crueles, acabará sucumbiendo al ritmo de la civilización.

La Caza: maltrato animal y ejecución a sangre fría

La caza se ha vinculado tradicionalmente al mundo rural, pero el mundo rural no es sólo caza. Los territorios rurales también son fértiles en cosechar los suculentos productos que ofrece la tierra, en proteger la naturaleza que les rodea y en algunos casos, por qué no decirlo, también en fomentar la convivencia en armonía con la vida silvestre. El mundo rural es mucho más que el maltrato animal que supone la caza. Además, perjudica su imagen y su economía. Quienes maltratan animales quieren apropiarse del medio rural. Lo utilizan como excusa para seguir matando.

La caza consiste en acudir al monte o al campo para disfrutar de una tarde o una mañana matando animales. Una práctica que es cada vez más cuestionada. Ninguna prueba mejor que el hecho de que los colectivos de cazadores hayan tenido que manifestarse en defensa de su actividad.

Se calcula que en España los cazadores ejecutan a 20 millones de animales al año en las múltiples modalidades de la actividad: rehalas, monterías, tiro al pichón, cetrería, etcétera. El daño que le hacen al ecosistema del mundo rural y a la biodiversidad es incalculable. Más aún teniendo en cuenta lo nocivo de su desarrollo para el medioambiente.

Perros maltratados por cazadores

No se ha de obviar el doble maltrato animal de las rehalas. La muerte de animales silvestres y las condiciones en las que muchos rehaleros tienen a sus perros. También el abandono, cuando no ejecución, al que abocan al perro que ya no les “sirve” para la caza. Esto supone un problema que los políticos españoles no parecen dispuestos a solucionar. El ritmo de la civilización, sin embargo, está eliminando modalidades de caza y prohibiéndolas en algunas comunidades. De nuevo, el camino de la sociedad y el empuje de los colectivos animalistas gana batallas. Aunque se deba seguir peleando para acabar con esta lacra.

Festejos populares en los que se maltrata animales

En el mapa de España se pueden recorrer todas las provincias dibujando una línea que vaya uniendo festejos populares basados en el maltrato animal. Caballos que cruzan hogueras, toros con los cuernos prendidos en fuego, gansos descabezados, ratas que se arrojan entre los vecinos, toros estresados y aterrorizados atados a una soga o lanzados al mar o gatas precipitadas desde balcones. Nuestra sociedad no puede seguir consintiendo este tipo de violencia que, además, se inculca desde la infancia. Normalizar dentro de una fiesta el sufrimiento de otro ser, que siente y evidencia dolor, no es una herramienta educativa. No ayuda a sembrar una ciudadanía mejor y más sensible para el futuro.

Algunos municipios, conscientes de ello, ya han prohibido este tipo de eventos. Otros se han visto obligados por la presión social. El caso más conocido es el torneo del Toro de la Vega. El Partido Animalista realizó una campaña política, mediática y legal sin precedentes. Consiguió que el Tribunal Superior de Justicia castellanoleonés le diera la razón sobre irregularidades en la autorización del torneo. Reunió durante años, primero en Tordesillas y después en Madrid, a decenas de miles de personas. Y finalmente se prohibió el torneo.

Esto es una prueba de que el trabajo político animalista y la fuerza de las personas empáticas y sensibles con el maltrato animal mueven a la sociedad hacia cambios positivos por los derechos de los animales. Aunque aún queda un largo camino.
La pava de cazalilla es un festejo popular basado en el maltrato animal

El abandono otro tipo de maltrato animal

El artículo 337 bis del Código Penal español cataloga al abandono como una forma de maltrato animal. Sin embargo, es otro de los principales problemas de España en materia de protección animal. Las protectoras y santuarios están desbordados ante la cantidad de animales a los que tienen que dar refugio.

El último estudio de la Fundación Affinity calcula que 140.000 perros y gatos fueron recogidos en España durante el año 2016. Aunque se estima que el número de abandonos podría superar el millón al año. Según el mismo informe, el 89% de los animales que llegan a las protectoras son encontrados en la calle.

Mientras tanto, algunos Ayuntamientos siguen vendiendo un hipotético fin del sacrificio en perreras como la solución de todos los problemas. Pero obvian que el sacrificio cero es un fin y no un medio. Es necesario llevar a cabo políticas valientes y decididas, como el fin de la venta de animales o las campañas de esterilización, para frenar el abandono. Sólo de esta manera se puede garantizar el sacrificio cero.

Crueldad hacia los animales en las granjas

Los animales que entran en la cadena de consumo humana son los grandes olvidados. A menudo, sin embargo, programas de televisión como el último Salvados sobre las granjas arrojan a la cara de la sociedad los padecimientos que millones de animales sufren en las granjas y el maltrato animal que padecen.

Son incontables las prácticas crueles a los que estas empresas someten a los animales. Desde amputaciones sin anestesia hasta explotación sin descanso, pasando por ejecuciones en función de sexo o gestaciones continuadas. Dejando al margen el nefasto impacto de las granjas industriales con el medio ambiente, lo cierto es que estos lugares en los que viven hacinados, sin atención veterinaria exhaustiva y sin bienestar alguno, están impregnados de violencia hacia los animales desde que nacen y son separados de su madre hasta que son ejecutados. En numerosas ocasiones sin aturdimiento previo para cumplir con los ritos religiosos halal y kosher.

En otras ocasiones, han salido a la luz casos de conductas delictivas hacia los animales que han llegado a los tribunales.

Legislación Europea para el bienestar animal

Europa va dando muestras de cierto interés en asegurar, dentro de la horrible situación en la que viven estos animales, ciertos márgenes de protección animal. Mejorar la legislación comunitaria es una de las herramientas más potentes para conseguir avances por ellos. Pero no es oro todo lo que reluce. Para muestra un botón: hace un año se aprobó la eliminación de las jaulas en batería para conejos. Aún no se ha dado ningún avance real para que esto se convierta en una realidad.

PACMA está apostando muy fuerte por alcanzar representación en las próximas elecciones europeas. Con opciones reales, trabajará para que Europa obligue a España a implementar medidas contra el maltrato animal.
vacas que sufren maltrato animal tras sufrir el abandono en la inundación de una granja

Violencia hacia los animales para entretener al público

No hay excusas para hacer a los animales sufrir por “diversión”. Circos, zoos, delfinarios y acuarios los condenan a una vida de sufrimiento en busca del lucro privado. Elefantes, delfines, monos, orcas, tigres o peces manta, entre muchos otros, recorren a diario decenas y decenas de kilómetros en libertad. Sin embargo, en los tanques y jaulas de la industria sufren la soledad y el cautiverio. En algunos de estos casos, además, después de haber sufrido un duro entrenamiento.

En el argot de adiestradores y domadores se le llama “romper el alma”. Consiste exactamente en eso: hacer sufrir a un animal a través del castigo físico para despojarle de todo instinto natural. Para que sienta temor hacia el hombre. No es natural que un grupo de elefantas se apile para buscar el aplauso. Ni que un león atraviese un aro de fuego para sorprender al público. Ni que un delfín baile en el agua con una persona. Muchos países ya prohíben los circos, los delfinarios, los zoos o los acuarios. España lo permite todo e ignora el maltrato animal que subyace en estas actividades. Una vez más, se normaliza la violencia. La mayoría de estos crueles negocios está, además, dirigido principalmente al público más joven. Otro mal ejemplo.
Los animales de circo sufren maltrato animal durante toda su vida

Vínculos del maltrato animal con la violencia hacia las personas

Que el principal problema de todos estos tipos de crueldad -más los muchos que quedan fuera de este artículo- lo tengan las víctimas no significa que no sea un problema de toda la sociedad. Corresponde a una sociedad sana y democrática proteger a quienes son más débiles. Entre ellos, qué duda cabe, se encuentran los animales. Una sociedad que tolera la crueldad hacia los animales y, por lo tanto la violencia, es peligrosa. Permitir, consentir y legislar a favor del maltrato animal no es ético ni favorable en términos educativos. Quienes ostentan la representación de una sociedad democrática están obligados a paliar y erradicar cualquier tipo de violencia.

El Partido Animalista desea llegar al Parlamento para decir a los representantes políticos, que hasta ahora han estado dormidos en materia de maltrato animal, que los animales importan. Que acabar con la violencia hacia ellos es un tema serio. Tan serio como para que el FBI haya incluido la crueldad hacia los animales como una categoría específica. La sitúa en el Grupo A de los crímenes graves contra la sociedad. El FBI entiende que “protegiendo a las personas se protege a los animales y que protegiendo a los animales, también se protege a las personas”. En su informe, el FBI vincula el maltrato animal a la violencia doméstica y otros delitos violentos. Al mismo tiempo, pidió a las unidades policiales españolas que incluyan los delitos contra los animales en los informes estadísticos de criminalidad que presenten al FBI.

Herramientas para acabar con el maltrato animal

Para acabar de forma integral con la violencia hacia los animales en España se necesitan dos cosas de las que nuestro país adolece: una ley de ámbito estatal redactada con el objetivo de proteger realmente a los animales y voluntad política de los representantes en el Congreso de los Diputados.

La Ley es, sin duda alguna, la herramienta más eficaz para garantizar la lucha contra los actos violentos. Por eso, una de las reivindicaciones históricas del Partido Animalista es una ley estatal de protección animal. Una reivindicación que se ha materializado en la Ley General de Bienestar y Protección para los Animales que PACMA ya ha redactado y llevado al Congreso. La conocida como Ley Cero ha conseguido ya el apoyo de más de 200.000 personas. El Partido Animalista continuará en su batalla política para que se convierta en una realidad.

Otra herramienta para luchar contra el maltrato animal es la denuncia. Es vital que la ciudadanía actúe ante los casos de violencia y los ponga en conocimiento de las autoridades.

Entre los principales termómetros por los que se puede medir la concienciación de nuestra sociedad sobre la necesidad de acabar con el sufrimiento de los animales están:

  • El imparable crecimiento del Partido Animalista en los procesos electorales
  • El aumento de las denuncias por maltrato animal
  • El aumento de las condenas por maltrato animal

La sociedad debe seguir avanzando hacia un mundo más justo con todos, animales y las personas. Es necesario que el movimiento animalista siga empujando para hacer ver a quienes son insensibles que los animales importan. Y que hay que poner fin a la crueldad que se ejerce, de forma legal o ilegal, contra ellos.

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