PACMA pide cárcel para los dos empleados que protagonizaron los brutales vídeos de maltrato animal en Vivotecnia

Presentamos un escrito de acusación contra los dos empleados de Vivotecnia que aparecen en los vídeos publicados por Cruelty Free International en abril de 2021.

Desde PACMA hemos presentado un escrito de acusación contra los dos empleados de Vivotecnia que protagonizaron los polémicos y virales vídeos de la investigación publicada por Cruelty Free International en abril de 2021, mientras realizaban procedimientos experimentales con conejos y ratas incumpliendo, presuntamente, la normativa vigente sobre bienestar animal. Pedimos 18 meses y un año de prisión, respectivamente.

Los acusados, un técnico de laboratorio y un cuidador de animalario, se enfrentan a sendos delitos continuados de maltrato animal, mediando ensañamiento, previstos y penados en el art. 337.2 del Código Penal.

El técnico de laboratorio, para quien se pide la pena de 18 meses de prisión, aparece en las imágenes haciendo lo que parece ser una punción del seno retro orbital de diversas ratas mientras estas se mueven, por lo que no estarían anestesiadas. En el informe aportado por el SEPRONA, esto se explica a raíz del «agarre del roedor de la cubeta y en el reflejo podal que muestra el animal tras reiterados pinchazos en el ojo». «El trabajador ha realizado la técnica haciendo caso omiso a los directrices estipuladas y reguladas en el PNP (Procedimiento Normalizado de Trabajo) mostrando desconsideración, crueldad y desprecio hacia el animal conllevando un sufrimiento innecesario al animal, por lo que en tales condiciones el experimento nunca hubiera sido autorizado».

En el caso del técnico de animalario, para quien se pide la pena de un año de prisión, en el informe se indica que «procedió a administrar una inyección a un conejo que se encontraba en un cepo sin cerrar». Así pues, «el dolor producido al conejo hizo que, como era previsible, se escapara del cepo cayendo al suelo chillando al fracturarse la columna y quedando en principio inmóvil para posteriormente convulsionar». Explican que, el acusado, a pesar de ser consciente del estado del animal y del sufrimiento que había producido en el mismo, «lo cogió por el cuello y lo arrojó de nuevo dentro del cepo para continuar administrando la inyección».

Pedimos, además de sendas condenas, inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y durante tres y cuatro años, respectivamente, para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con animales.

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