PACMA pide una “condena ejemplarizante” para el responsable de la muerte de nueve perros

Gracias al trabajo conjunto de PACMA, la asociación “Arca de Noé” y la Policía Local, la perra superviviente, que fue reclamada por el cazador, está en la protectora.

Nueve perros han muerto después de que los dejaran encerrados en un remolque bajo temperaturas superiores a 40 grados. Ocurrió en Córdoba y en total fueron diez los animales afectados. La única superviviente fue reclamada por el cazador que presumiblemente los abandonó en el remolque. No obstante, gracias al trabajo de PACMA, la protectora “Arca de Noé” y la Policía Local de Córdoba se consiguió que ésta quedase bajo la custodia provisional de la protectora. Ahora PACMA pide una condena ejemplar para el cazador por el presunto maltrato animal que derivó en la muerte de los animales.

Cinco de los perros ya habían muerto por asfixia cuando se abrió el vehículo en presencia de la Policía Nacional y del cazador. Los otros cinco fueron ingresados en un centro veterinario, aunque cuatro de ellos fallecieron poco después a consecuencia del duro golpe de calor. La última superviviente, Cloe, fue trasladada a la protectora. PACMA espera que el causante de los hechos sea condenado a la mayor pena posible por la muerte de los nueve perros y por el maltrato que sufrió Cloe. Al tiempo, consideramos urgente la puesta en marcha de la Ley Cero para prohibir la caza y acabar con el maltrato animal.

La caza no solo provoca por su propia actividad la muerte de unos 20 millones de animales cada año. A estos se les suman los miles de perros de caza que son abandonados o asesinados en cuanto sus dueños consideran que ya no les son “útiles” para sus violentas cacerías. En el término de la temporada de caza es cuando más perros son abandonados.

Según las protectoras de animales españolas, un total de cien mil perros son abandonados cada año. Quizás uno de los casos más dramáticos es el de los perros de caza, como los galgos, que, cuando el abandono no es la primera opción de los cazadores, son maltratados hasta la muerte. Muchos de ellos colgados de árboles.

La vida de estos animales no se alarga mucho tras el abandono. Muchos son atropellados en cunetas y deambulan a su suerte en las afueras de los municipios. Aunque algunos son acogidos en centros de las diputaciones provinciales y ayuntamientos, la mayoría de ellos acaban siendo sacrificados.

Pero el maltrato comienza incluso antes de que estos animales sean abandonados. La selección de los perros que formarán parte de las rehalas es el inicio de todo un infierno para los animales, sean o no elegidos. Los ejemplares que no presentan un mínimo de capacidad física o agresividad serán asesinados. Los candidatos no corren mejor suerte porque el siguiente paso es conseguir la sumisión absoluta del animal. Y esa docilidad se logra por medio de golpes y palizas hasta que el animal esté totalmente amedrentado. La tercera fase de maltrato llega con las propias cacerías. En ellas muchos perros sufren heridas y cortes que pueden llegar a ser mortales. En otras ocasiones, si el animal no es “digno” a ojos del cazador su vida acaba con un tiro en la cabeza.

PACMA seguirá promoviendo la regulación de una Ley Cero que impida que millones de animales sean asesinados y maltratados por culpa de la pervivencia de la caza.

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