PACMA propone medidas de choque para el desarrollo del Mundo Rural

PACMA apoya las movilizaciones que reclaman igualdad de oportunidades y reparto equitativo de la riqueza para el entorno rural.

PACMA defiende el Medio Rural y a las personas y animales que lo habitan. Todos ellos tienen el derecho a desarrollar su vida en las mismas condiciones que quienes lo hacen en la ciudad. Vivir en el campo o la ciudad debe ser una elección, no una obligación. Sin embargo, históricamente los gobiernos, las administraciones y los partidos han dado la espalda al campo, a los pueblos, a su gente y a sus formas de vida. España no se vacía, España ha sido vaciada. La falta de servicios y oportunidades, la creciente asfixia de los medios de vida tradicionalmente ligados al mundo rural y, sobre todo, las políticas erráticas aplicadas al campo, han convertido los pueblos en un entorno en el que abunda la precariedad y las desigualdades.

Desde PACMA queremos que la Sanidad, la Educación, las telecomunicaciones y el transporte público de calidad, representen un derecho tanto para los habitantes del campo como para los de la ciudad. Actualmente quienes habitan fuera del ámbito urbano son, en la práctica, ciudadanos de segunda clase. Los impuestos pagados en la ciudad garantizan una serie de servicios y oportunidades que los habitantes de los pueblos y el campo deben sufragar por sí mismos.

Condenar la supervivencia de los pueblos y su viabilidad económica a la dependencia de proyectos como macrogranjas de cerdos, cotos de caza o cementerios de residuos nucleares o tóxicos, supone perpetuar la desigualdad, la falta de actividad y finalidad del campo y de sus habitantes. En definitiva, insistir en el mismo problema que vivimos hoy día: pueblos que envejecen, jóvenes que emigran a unas ciudades precarizadas y un reparto de la riqueza rural cada vez más asimétrico.

El Mundo Rural necesita desarrollar economías basadas en el sector de las energías verdes, el turismo cultural de calidad que explote la riqueza de nuestro patrimonio. Tenemos una enorme potencialidad económica en el turismo de naturaleza o de observación de fauna o de flora. Por ejemplo, el Valle del Jerte convoca todos los años a miles de personas que acuden para disfrutar de la floración del cerezo. Los vecinos y vecinas del Jerte están mucho más agradecidos a todos aquellos que impulsan la economía de la región, gracias a un interés en la belleza del paisaje, que a los pocos que participan en una cacería y que, finalmente, solo revierte en los propietarios de los cotos. Por eso PACMA propone fomentar la economía local, favorecer el emprendimiento respetuoso con el medio ambiente y promover redes básicas de servicios públicos que impulsen el desarrollo de las comunidades.

valle del Jerte Extremadura

La caza no crea riqueza ni favorece el desarrollo ecológico o económico local. Muy al contrario, fomenta el desarrollo de un tipo determinado de especies (las denominadas cinegéticas) frente a otras sin valor económico para la industria de la caza. Altera el equilibrio ecológico, supedita el uso de recursos como el agua, el paso o el suelo a las necesidades de los cotos y los cazadores. Contamina acuíferos con el plomo de la munición, destruye el suelo con los vehículos de las batidas, ensucia el campo con el plástico de los cartuchos. Fomenta la pobreza en empleos precarizados en los cotos, mientras los propietarios se embolsan cantidades ingentes de dinero que no revierten en la comunidad.  Por eso desde PACMA mostramos nuestra oposición a la caza y planteamos medidas en contra de esa actividad, por cruel con los animales y dañina para el medio.

La supervivencia del mundo rural no pasa por mantener las mismas tradiciones que han llevado a la despoblación, a la pobreza y a la desigualdad. La pervivencia del Mundo Rural implica nuevas economías relacionadas con lo local. PACMA plantea la creación o renovación de infraestructuras y servicios locales que redunden en el aumento de nuevas demandas y ofertas locales. Por ejemplo, la implementación y mejora de las redes de transporte público en el entorno rural, favorece la economía basada en el servicio a los servicios. Además de facilitar el intercambio local y exterior, genera nuevos flujos de personas y mercancías que se traducen en desarrollo económico, facilidad en la interacción, apertura a nuevos mercados, etc.

Sin embargo, la última barrera entre el mundo rural y el urbano es un muro tecnológico y de concepto. En una sociedad en la que cada vez es más habitual el teletrabajo y los empleos y servicios basados en la conectividad, el campo y la ciudad pueden estar a la misma distancia y salvar un abismo de desigualdad simplemente con una democratización del acceso a la red. Se puede teletrabajar de igual modo desde el centro de Madrid o Barcelona, que desde un pueblo del Maestrazgo o desde la Sierra de Gata. El acceso a la red con conexión de calidad en todos los lugares del país significaría igualdad de acceso a servicios e instituciones, igualdad de oportunidades y una vía de comunicación e interacción campo- ciudad imprescindible para equilibrar dos mundos que, sin ser opuestos, sí están enormemente desequilibrados.

PACMA propone  servicios públicos de calidad, infraestructuras, telecomunicaciones. El campo merece Sanidad pública, próxima y de calidad. PACMA quiere centros educativos locales para que los jóvenes no necesiten alejarse cada vez más de sus pueblos. Los pueblos necesitan conexión a internet de calidad para desarrollar su vida social, cultural y económica. Desde PACMA creemos que lo que el campo no necesita son las escopetas, que han llevado a este momento en el que la despoblación rural, la pérdida de recursos y el abandono es un hecho manifiesto.

Desde PACMA queremos un medio rural libre, sano y económicamente independiente y viable, porque PACMA también es campo.

 

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