PACMA saca los colores a la Junta de Andalucía: es una de las dos únicas comunidades autónomas que siguen permitiendo peleas de gallos

Andalucía es una de las dos únicas comunidades donde las peleas de gallos siguen sin estar prohibidas. Reclamamos su fin.

Dos gallos peleando

Desde PACMA reprochamos al Gobierno andaluz que sea una de las dos únicas comunidades autónomas de España (junto a Canarias) que sigue permitiendo las atroces peleas de gallos, prohibidas en la mayor parte de Europa.

No se pueden subvencionar ni publicitar, pero pueden celebrarse en aquellos lugares en los que sean tradicionales. Las peleas de gallos en Andalucía son legales por ley y, curiosamente, están orientadas a perpetuar al existencia de la raza, aún cuando dicha raza solo se utiliza para este fin. Es una incoherencia que solo tiene cabida en estas dos regiones españolas en pleno 2022.

Las denuncias de PACMA y la abogada Dulce Aguilera lograron contener un campeonato que iba a celebrarse con publicidad ilegal a mediados de mayo, pero no se tiene un registro riguroso sobre la cantidad de combates clandestinos que podrían estar celebrándose en Andalucía. En el mes de febrero, un joven fue detenido en Almería, acusado de organizar estos combates y con más de 50 gallos en su haber.

Leyes desfasadas y poca voluntad política

Las leyes de protección animal de Canarias y Andalucía datan, respectivamente, de los años 1991 y 2003. Son textos desfasados que han dejado de cumplir muchas de sus funciones en una sociedad que progresa indudablemente hacia la sensibilización para con el resto de seres vivos. Sin embargo, aunque ambas leyes «condenan» las peleas de gallos sometiéndolas a una especie de veto publicitario y económico, ninguna da el paso para prohibirlas definitivamente.

El fin de las peleas de gallos en toda España es uno de nuestros principales objetivos; queremos eliminar por completo esta deplorable tradición. Al igual que ocurre con la tauromaquia, no se puede pretender progresar en favor de los derechos de los animales existiendo un espectáculo legal que se fundamenta en verlos herirse e incluso matarse.

El número de galleras e instalaciones de cría en Andalucía, como ocurre con todos los núcleos ganaderos, es muy difuso. El Registro de Explotaciones Ganaderas (REGA) debe ser capaz de recopilar esta información, si bien a simple vista no se realiza una distinción exhaustiva entre las granjas avícolas de producción alimentaria y aquellas destinadas a la cría y mantenimiento de gallos de pelea, lo que dificulta la tarea de hablar de números y estadísticas.

Instamos urgentemente a la Junta de Andalucía a sentenciar de una vez una tradición propia del medievo que sigue generando una problemática relacionada con la clandestinidad y el tráfico de animales en la comunidad autónoma, además de ser uno de los máximos exponentes de maltrato animal en el mundo.

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