PACMA se opone al exterminio de peces en el lago de la Casa de Campo

Alrededor del lago de la Casa de Campo ya se han colocado las vallas, anuncio de que el vaciado está próximo. Un vaciado que conllevará el exterminio de miles de peces.

El Ayuntamiento de Madrid ha puesto en marcha un ambicioso plan para regenerar y renovar la Casa de Campo. Desde el Área de Medio Ambiente y Urbanismo aseguran que dentro de ese plan son “conscientes de la problemática del vaciado del lago” y que por eso llevaron a cabo un estudio de su fauna piscícola. Gracias a ese trabajo estimaron “una biomasa de 6,5 toneladas de peces”, (unos 14.000), especialmente de carpas, carpines, percasoles y gambusias, “todos ellos especies invasoras”.

Al ser catalogadas como “exóticas o invasoras”, el único futuro que les espera es la aniquilación directa, primero electrocutándolos para aturdirlos y luego dándoles aceite de clavo para matarlos. El ayuntamiento ampara esta decisión en la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad y en el Real Decreto 630/2013.

Estas son dos normativas que ya desde su aparición nos parecieron totalmente desacertadas, y desde PACMA propusimos, incluso en el programa electoral, la modificación de esa Ley del Patrimonio Natural en lo referente a especies invasoras, en especial a la matanza de animales como método de control.

En concreto, la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, define una especie exótica invasora como “aquella que se introduce o establece en un ecosistema o hábitat natural o seminatural y que es un agente de cambio y amenaza para la diversidad biológica nativa, ya sea por su comportamiento invasor, o por el riesgo de contaminación genética”

Rechazamos todas las políticas relacionadas con las mal llamadas especies invasoras, porque pensamos que son discriminatorias e injustas, y pedimos intervenciones no violentas, que en un caso como el de las carpas de la Casa de Campo podrían pasar por la reubicación y una posterior esterilización.

PACMA pide que se aplique algún método ético de control para esos miles de peces, y mientras seguirá trabajando para cambiar unas leyes injustas y que van en contra del sentir general de la población, cada día más preocupada por el bienestar y los derechos de los animales..

Lo primero que habría que preguntarse es cómo llegaron las carpas al lago de la Casa de Campo, porque difícilmente han “invadido” voluntariamente ese lugar. La respuesta se encuentra a principios de los años ochenta, cuando el ayuntamiento madrileño decidió convertir ese lago en un lugar de pesca y pensó que el animal ideal es la carpa, porque es un muy confiado y acude a todo tipo de cebos, así que es de los más fáciles de pescar. De esa manera, trajeron desde el Parque del Retiro cientos de carpas con tamaños entre los 250 gramos y los 5 kilos, lo que demuestra que el traslado entre diferentes lugares es posible siempre que se quiera hacer.

En cuanto a este último tema, ya existen métodos, utilizados especialmente en acuicultura, que funcionan con mayor o menor eficacia. Lo que en esos casos se utiliza para obtener un rendimiento económico y para explotar a los animales, aquí se podría usar como un método ético para impedir el crecimiento de la población ya existente.

Parece totalmente contradictorio que el nuevo artículo 333 del código civil, aprobado por unanimidad en el Congreso, empiece diciendo que “Los animales son seres vivos dotados de sensibilidad”, y que al mismo tiempo las leyes permitan que miles de esos animales dotados de sensibilidad sean exterminados por estar en el lugar equivocado en el momento más inoportuno.

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