¿Por qué no se auxilia a los animales heridos en accidentes de tráfico?

Cuando un camión que transporta animales al matadero sufre un accidente nadie atiende a los animales. Desde PACMA reclamamos que se permita auxiliarlos y rescatarlos.

Imagen Telemadrid: Uno de los cerdos heridos en el accidente de un camión en la A6 (Madrid)

Hoy decenas de cerdos han muerto en dos accidentes de tráfico. Uno en Madrid, donde un camión volcaba en la A-6, y otro en Girona, en la carretera que conecta la Tallada d’Empordà con Tor.

En el primer accidente los 170 cerdos pasaron horas encerrados en el camión volcado, aplastándose unos a otros, chillando de dolor, agonía y terror. Dos de los animales consiguieron escapar y fueron perseguidos y atados a los quitamiedos para que no interrumpiesen el congestionado tráfico. En el caso del accidente de Girona, 50 de los 210 cerdos que eran transportados murieron en el acto. 

La vida de los cerdos explotados por la industria cárnica es cruel y agónica de principio a fin y se les niega hasta el más mínimo gesto de empatía. En caso de accidente, no se considera una prioridad atender a los animales heridos ni se permite que los santuarios que se ofrecen voluntarios acojan a los mismos. Simplemente se ejecuta en el mismo lugar del accidente a los cerdos gravemente heridos y los demás son obligados a subir a otro camión para finalizar el camino hasta el matadero.

Una vez alcanzado el destino, los animales que no consiguen entrar al edificio por su propio pie por estar enfermos o lesionados son sacrificados y descartados, por lo que no entran en la cadena de consumo. Tras un terrible estrés, el dolor de contusiones y heridas, el pánico y hacinamiento del remolque… se les niega la oportunidad de ser rescatados y son ejecutados y rechazados, por lo que su muerte es totalmente en vano.

Desde PACMA reclamamos un protocolo de atención veterinaria a los animales víctimas de accidentes de tráfico y una mayor regulación del transporte de animales vivos. Exigimos que se preste atención veterinaria a los heridos en el lugar del siniestro, que se evite el sufrimiento de los graves y que se permita a los santuarios que así lo deseen acoger a los animales «no aptos para el consumo» que, de otro modo, simplemente serán sacrificados.

Para los cerdos de las granjas porcinas, el trayecto hacia el matadero es el único contacto que tendrán en su vida con el mundo exterior. Un viaje que siempre acaba en muerte y que no merecen. Toda vida es importante. 

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