Riba, una poni rescatada de un zoo, una víctima más de la caza

Riba era una poni liberada en el Parque del Garraf (Barcelona) que fue ejecutada el sábado por el disparo de un cazador.

Riba era una poni pottoka rescatada de un zoo de Granada por la Fundación Miranda. Había sido liberada en el Parque del Garraf (Barcelona), donde disfrutaba de una segunda oportunidad lejos del encierro. Hasta el pasado sábado, cuando un cazador la mató de un disparo a poca distancia, en un lugar con buena visibilidad y cerca de varias personas que paseaban. Ridículamente, el cazador asegura haberla confundido con un jabalí.

Pero el caso de Riba no es el primero ni será el último, porque las administraciones siguen permitiendo que sádicas personas armadas secuestren los montes, escopeta al hombro, y disparen sin control.

El caso de Jack

Hace escasas semanas, otro cruel episodio protagonizado por un cazador desalmado acabó con la vida de Jack y dejó destrozada a su familia. Jack era un perro que disfrutaba de un paseo familiar por un camino de Torrelles de Llobregat (Barcelona), cuando un cazador decidió pegarle un tiro a solo unos metros de distancia, destrozándole la cabeza y acabando con su vida.

Este es el miedo al que nos enfrentamos todas las personas que queremos disfrutar de la naturaleza de una forma pacífica, paseando con nuestros animales, temiendo siempre que un cazador se cruce en el camino y empiece a disparar.

La osa matada en Palencia

Otra tragedia similar sucedió en el paraje de Ventanilla (Cervera de Pisuerga, Palencia) el 29 de noviembre de 2020. Una osa fue ejecutada de un disparo, según el propio cazador, porque la confundió con un jabalí. ¿Qué clase de administraciones permiten que personas que no diferencian entre un oso pardo y un jabalí puedan salir al monte armados con una escopeta?

Desde PACMA llevamos años reclamando que se prohíba la caza por ley, porque es un peligro para animales y personas y contamina la naturaleza. Pero los partidos políticos están demasiado ocupados blindando una violenta actividad a cambio de un puñado de votos, los del lobby cazador, tan protegido en España.

Un peligro para animales y personas

Pero la realidad es que los cazadores no son solo un peligro para los millones de animales que mueren cada año ante sus escopetas y para los miles de perros que son empleados como herramientas, sino también para las personas.

Entre enero y septiembre de 2020, 51 personas perdieron la vida por disparos de cazadores y 605 fueron heridas. Y la cifra no para de aumentar. El mes pasado, un hombre que recogía piñas en una pista forestal en el Vallés Oriental (Barcelona) murió de un tiro de un cazador, que abrió fuego contra un matorral al escuchar un ruido, sin saber quién estaba detrás. Simplemente prefirió saciar su sed de matar esperando que se tratase de un animal, sin importar cuál.

Son personas cuyas vidas fueron truncadas por los tiros de escopeta que enturbian nuestros montes por culpa de la permisividad de las administraciones. ¡ES INTOLERABLE!

Por eso no cejaremos en nuestro empeño de terminar con esta lacra, seguiremos exigiendo la prohibición de la caza por ley, porque es la única manera de acabar con el maltrato y de recuperar nuestros montes, de poder disfrutar de la naturaleza en paz.

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