Sentencia histórica para los animales

Un juez ha dictado una sentencia histórica, que condena al propietario de una explotación de équidos en Cáceres por diez delitos de maltrato animal.

Un burro fue hallado muerto en una zanja

En un asentamiento irregular del municipio de Ceclavín (Cáceres), en el que se explotaban équidos, fueron localizados decenas de burros, asnos y caballos en condiciones deplorables. Esqueléticos, con heridas abiertas y sin chip identificativo. Diecisiete de ellos fueron rescatados con vida después de que un juez ordenase la incautación de los animales. Además, se localizaron varios cadáveres en inspecciones previas, y dos de ellos el mismo día de la incautación.

De los animales rescatados, nueve estaban en un estado alarmante y murieron poco después. Una de las víctimas era un potro de 8 meses con raquitismo, infección parasitaria grave y malnutrición.

Se prevé la entrada en prisión del propietario de los animales, que ha sido condenado por diez delitos de maltrato animal, uno por cada uno de los animales que perdieron la vida como consecuencia directa de la omisión de cuidados. Tres de ellos agravados, por los que deberá pagar una pena de ocho meses de prisión, y seis por cada uno de los otros siete. En total, este hombre ha sido condenado a cinco años y medio de cárcel por maltratar animales. Algo sin precedentes en nuestro país.

Además, estará inhabilitado durante 15 años para la tenencia y explotación de animales. También deberá indemnizar con 7.578 euros a la asociación El Refugio del Burrito, que se ha hecho cargo de los supervivientes.

La justicia es fundamental para ayudar a mejorar la situación de los animales en nuestro país, y esta sentencia es histórica.

El estado de los animales

Nueve de los rescatados murieron después, como consecuencia de las heridas y la desatención absoluta durante toda su vida. Una de las burras que tuvo que ser sacrificada tenía una enorme herida abierta de treinta centímetros en la zona del cuello. No había recibido asistencia médica ni cuidados en ningún momento. Esto le había provocado una afección neurológica que le dificultaba el movimiento y la coordinación, y abrasiones por las caídas.

El resto de animales tenían malformaciones, evidencias de sobreexplotación, todo tipo de parásitos, heridas abiertas, y se encontraban famélicos.

Casos precedentes y sentencias ejemplares

En 2016 en Alicante una persona fue condenada a 15 meses de prisión por la suma de cuatro delitos de este tipo, después de haber quemado con ácido a cuatro gatos recién nacidos. Sin embargo, nunca llegó a entrar en prisión, ya que la condena era inferior a los dos años, y fue suspendida.

En 2015, un hombre entró en prisión por matar al perro de su madre en Granada tirándolo por el balcón. Aunque solo fue condenado a ocho meses de prisión, el juez se negó a suspender la ejecución de la pena por la tendencia violenta del condenado.

El año pasado la jueza Pilar de Lara, del Juzgado número 1 de Lugo, dictó la primera orden de alejamiento para una perra, Katalina, a la que habían arrojado por un balcón. La decisión de la jueza pretendía proteger a Katalina de sus presuntos maltratadores, unos vecinos.

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