Tú puedes acabar con la explotación turística de animales

Volvemos a viajar y es hora de replantearnos nuestros hábitos y nuestra forma de relacionarnos con los animales y el entorno.

Camellos esclavizados por el turismo

Ahora que, poco a poco, podemos volver a viajar, tenemos la oportunidad de revisar nuestros hábitos y nuestra forma de consumir y de viajar, y decir no a la explotación turística de animales. Dejar de verlos como un entretenimiento forma parte de una visión más amplia que también abarca al planeta y al consumo, y ahora, tras unos meses de parada y reflexión, es el momento de cambiar.

El empleo de animales para fomentar el turismo puede aparecer de muy diversas formas. Durante años, desde PACMA hemos denunciado diversas prácticas que se aprovechaban de los animales para entretenimiento de los turistas, y que suponen, en algunos casos, un alto grado de humillación y estrés y, en otros, sufrimiento o maltrato.

Una de las más habituales es exponerlos en zoológicos y acuarios. En noviembre de 2019, estuvimos en Loro Parque (Tenerife), uno de los lugares que se publicitan como turísticos desde la isla, documentando la tristeza y el sometimiento de las orcas que allí residen.

En tus viajes, nunca acudas a este tipo de lugares o espectáculos, ni siquiera si publicitan las supuestas buenas condiciones en que se encuentran los animales. La realidad es que ningún lugar de este tipo puede imitar al entorno natural de un animal. Instalaciones como Loro Parque subsisten con el apoyo de los visitantes, por lo que rechazándolos contribuyes a la lucha para poner fin a la explotación de los animales.

Los transportes con animales, basados en el sometimiento

Otro tipo de explotación turística muy común es el de usarlos como medio de transporte «exótico». Es el caso de los famosos camellos de Canarias, que están obligados a pasear turistas todo el día, con una argolla metálica que atraviesa su nariz y que tira de ellos, sin posibilidad de escapatoria.

Debemos ser conscientes de lo que implica que un animal esté tantas horas en las condiciones que mostramos en el vídeo. No es su estado natural, ni lo será nunca; estas prácticas se llevan a cabo a través del maltrato y el sometimiento.

Algo similar sucede con los «burro-taxis» de Mijas, en Málaga, que son obligados a pasear turistas durante horas, en ocasiones, como en verano, bajo temperaturas altísimas y sin los descansos adecuados. Llevamos años denunciando su situación:

Además, durante el estado de alarma, cuando los paseos cesaron, se encontraban hacinados y descuidados, sin poder moverse.

Los peligros (para los animales) de interactuar con la fauna salvaje

Además de rechazar las atracciones turísticas basadas en la explotación de animales (otro famoso ejemplo son los paseos en elefante en Tailandia o la India, por ejemplo), debes evitar interactuar con la fauna salvaje. Nunca alimentes o intentes fotografiarte con un animal, aunque desde el lugar se fomente esta práctica. Sé consecuente con tus principios y no tengas miedo a decir que no ante este tipo de prácticas.

Cuantas más personas rechacemos la explotación turística de animales, más avanzaremos en la lucha para acabar definitivamente con ella.

Sé un viajero respetuoso, no un turista.

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