Un año más, la Feria de Sevilla deja caballos extenuados, desplomados e incluso uno muerto

De nuevo, un caballo ha fallecido en la Feria de Abril de Sevilla. Reclamamos al Ayuntamiento de Sevilla y a la Junta de Andalucía que dejen de usar animales para este tipo de eventos.

El calor y el sobreesfuerzo al que han sido sometidos los animales en la Feria de Abril en Sevilla se han cobrado la vida de un caballo este fin de semana en la Avenida Presidente Adolfo Suárez. Varios animales habrían desfallecido durante la celebración del evento, tal y como ha ocurrido en años anteriores y como llevamos años denunciando desde PACMA. Por eso, reclamamos al Ayuntamiento de Sevilla y a la Junta de Andalucía la paralización inmediata del uso de animales en este tipo de eventos.

Un año más, hemos recibido terribles imágenes que dejan ver la cruda explotación a la que son sometidos los animales durante la conocida Feria de Abril de Sevilla, que ha vuelto a celebrarse después de dos años de parón a causa de la pandemia. El retorno de la actividad ha sacado a la calle a varios miles de animales (sobre todo, caballos) para ser utilizados como medio de transporte de locales y visitantes. Las calles, rebosantes de luces y escándalo, combinadas con el aumento del volumen de trabajo, podrían estar sometiendo a los animales a altas cotas de estrés.

El caballo fallecido no es el único animal que ha resultado gravemente afectado por las duras condiciones provocadas por las altas temperaturas y la potencial falta de cuidados, ya que se han registrado varios incidentes durante el desarrollo del evento.

Caballos explotados hasta el agotamiento, una constante en la Feria de Sevilla

No es la primera vez que denunciamos hechos similares. En 2016, un caballo se desplomó en la feria y no era capaz de levantarse. Dos años antes, también denunciamos la muerte de otro equino de tiro, probablemente «por falta de agua y exposición a altas temperaturas sin lugar donde guarecerse del sol». En 2018 también murió otro caballo en condiciones similares, siendo denunciado en este caso por la Policía Local de Sevilla, que explicó que su responsable no lo había alimentado en todo el día y que padecía una dolencia estomacal.

En 2019, un caballo convulsionó ante la mirada atónita de cientos de personas, que claman indignadas en el vídeo compartido entonces por el fin de la explotación de estos animales: «que monten en una bicicleta, que para eso están», espeta una viandante.

Ante los hechos ocurridos, valoraremos emprender medidas legales responsabilizando tanto al Ayuntamiento de Sevilla como a la propia Junta de Andalucía, la cual lleva años posicionándose del lado de la explotación animal y no ha mostrado intención alguna de buscar alternativas.

Ya son demasiados «casos aislados» los que tienen lugar durante la celebración de festejos populares que implican la utilización de animales, debido a que la administración local y autonómica ignora sistemáticamente la realidad y no desiste en el uso de animales con fines de ocio.

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