Un rato de ocio y recreo cuesta la vida a miles de toros

Encierros y sueltas de toros cuestan la vida a miles de toros cada año en nuestro país.
¿Sabías que tras cada encierro se da muerte a los toros que participan en él?

Un rato de ocio y recreo cuesta la vida a miles de toros

No solo el sufrimiento, el estrés y la ansiedad a la que se somete a los animales en estos espectáculos nos lleva a cuestionar su existencia, sino también el horrible final que les depara.

Andalucía, Cantabria, Castilla – La Mancha, Castilla y León, Extremadura, Madrid y Murcia exigen en sus Reglamentos de festejos taurinos que el encierro acabe con la vida de todos los toros que participan, para evitar que formen parte de otro festejo.

En la Comunidad Valenciana y Aragón no es obligatorio pero se contempla la posibilidad, dejando la decisión en manos de cada Ayuntamiento.

El Reglamento de La Rioja no especifica nada al respecto y en Navarra sólo se da muerte a los toros que se conducen a la plaza para la posterior corrida.

En sólo tres Comunidades Autónomas no se celebran este tipo de espectáculos: Asturias, Canarias ni Galicia.

 

Falta de homogeneidad en la legislación

Por otra parte, tanto Cataluña como la Comunidad Valenciana disponen de un reglamento en el que se permiten prácticas prohibidas en otras comunidades, como ensogar, prender fuego a los cuernos de los toros, o los ‘bous a la mar’, lo que provoca en muchas ocasiones la muerte de los animales.

Desde el Partido Animalista reclamamos un trato ético para los animales y un cambio de paradigma en la legislación que permite que los encierros que inundan los pueblos de España en verano se conviertan en una auténtica sangría donde los animales son las víctimas silenciosas.

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