La iniciativa, de Sintientes.org, propone una reforma histórica del Código Civil argentino que reconoce la sintiencia, dignidad y derechos de los animales no humanos.
Madrid, 16 de julio de 2025 – El Partido Animalista PACMA ha expresado su respaldo al proyecto de ley argentino promovido por la plataforma Sintientes.org que propone el reconocimiento legal de los animales como personas físicas no humanas, sujetos de derecho, con dignidad propia y excluidas de cualquier consideración como bienes o cosas.
El texto, presentado ante el Congreso argentino, incorpora propuestas de reformas sustanciales al Código Civil y Comercial, como el reconocimiento de la sintiencia de los animales, su protección frente a malos tratos, el derecho a convivir con personas humanas en condiciones de adopción y la inclusión de sus necesidades en convenios familiares.
Desde PACMA valoran especialmente la «visión coherente y valiente» del proyecto, que recoge décadas de evolución científica, jurídica y social, así como el respaldo de jurisprudencia nacional e internacional que ya reconoce a los animales como sujetos de derechos. Destacan que esta propuesta representa una «aplicación práctica» de la Declaración de Cambridge, firmada por destacados neurocientíficos en 2012, que reconoce la existencia de conciencia y emociones en animales no humanos, y la necesidad de tratarlos con respeto moral y ético.
El Partido Animalista recuerda que la consideración de los animales como «cosas» sigue vigente en muchos ordenamientos jurídicos, lo que impide avanzar en su protección. Por eso, apoyan esta propuesta como un modelo legislativo que debería inspirar a otros países y subrayan la urgencia de reformas de este tipo en todo el mundo.


En España, el Código Civil fue muy lejos cuando ahí se reconoció a los animales no humanos como «seres vivos dotados de sensibilidad», en el artículo 333 Bis 1, porque eso no es aplicable a todos ellos (esponjas marinas, por ejemplo).
De todas formas, eso se ha quedado en una declaración con escasa trascendencia práctica sobre los acostumbrados genocidios contra esos seres sintientes; pues para empezar, en las leyes posteriores no se han querido sacar todas las consecuencias que se podrían derivar de tal declaración, como es habitual, porque los políticos españoles no se atreven a molestar a los poderes fácticos que se mueven a la sombra del legislativo, muchos de ellos dedicados a esclavizar, explotar y exterminar a esos seres por millones, aprovechando no solo el consentimiento de casi toda la gente, sino que la «factura» del holocausto la pagamos entre todos coactivamente, por vía de recaudación y de gasto público.