- El Ayuntamiento inicia el proceso para modificar la ordenanza vigente desde 2006 tras años de denuncias por maltrato animal.
- El partido reclama sustituir progresivamente los carruajes de tracción animal para garantizar el fin de la explotación de los caballos.
Madrid, 11 de marzo de 2026 – Desde el Partido Animalista PACMA valoran positivamente la apertura de la consulta pública anunciada por el Ayuntamiento de Sevilla para modificar la Ordenanza Reguladora del Transporte de Viajeros en Coches de Caballos, vigente desde 2006 y actualizada por última vez en 2014. No obstante, la formación política considera que esta iniciativa «llega tarde» tras años de denuncias sobre las condiciones en las que trabajan los caballos utilizados en este servicio.
La coordinadora provincial de PACMA en Sevilla, Clara Márquez, ha recordado este miércoles que llevan «años reclamando al Consistorio una intervención decidida para poner fin al modelo actual de explotación». La formación animalista ha denunciado reiteradamente situaciones en las que los caballos son obligados a trabajar durante largas jornadas, en ocasiones bajo temperaturas extremas, lluvias intensas o con carruajes sobrecargados de pasajeros.
Consecuencia directa de la presión social contra el maltrato animal
El partido sostiene que la apertura de esta consulta pública es consecuencia directa de la presión social generada durante años de denuncias públicas y campañas de sensibilización, muchas de las cuales han logrado liderar. Según explican, las imágenes y vídeos difundidos en redes sociales por ciudadanos y activistas han contribuido a visibilizar una problemática que, a su juicio, no puede seguir considerándose anecdótica.
La intención final: transicionar hacia un modelo de tracción eléctrica
La propuesta que PACMA ha trasladado en diversas ocasiones al Ayuntamiento pasa por la sustitución progresiva de los vehículos de tracción animal por vehículos eléctricos que mantengan la estética tradicional; una alternativa que ya se está implantando en diversas ciudades. Esta transición, señala Márquez, «permitiría mantener los puestos de trabajo de los cocheros mediante ayudas públicas para la adaptación de los vehículos, al tiempo que los caballos serían reubicados progresivamente en santuarios donde puedan vivir sin ser explotados».
Mientras el servicio continúe activo, PACMA insiste en que la modificación de la ordenanza, que actualmente apenas contempla aspectos relacionados con el bienestar de los animales, debe incorporar medidas estrictas para su protección. Entre ellas, limitar las horas de trabajo, prohibir la actividad en condiciones climáticas extremas, reforzar las inspecciones veterinarias, establecer sistemas de trazabilidad de los animales y restringir su circulación en zonas de tráfico intenso.
En este sentido, advierten de que cualquier modificación debe abordar el problema de fondo y no limitarse a un simple lavado de imagen ante una ciudadanía cada vez más sensibilizada con el trato que reciben los caballos utilizados en el turismo de la ciudad.


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