Madrid, 17 de febrero de 2026 – El Partido Animalista (PACMA) ha presentado este martes a Natividad Franco como candidata a las Cortes de Castilla y León en las elecciones autonómicas del próximo 15 de marzo, con una propuesta política centrada en el bienestar animal, la justicia social, la defensa del medio rural y la sostenibilidad medioambiental.
Natural del Páramo Leonés, Natividad Franco, de 54 años y administrativa de profesión, cuenta con una amplia trayectoria de activismo animalista y social en la provincia de León. Comprometida con el entorno y la vida rural, desarrolla una intensa labor de voluntariado en asociaciones de protección animal y plataformas sociales, compatibilizándola con su actividad profesional.
Miembro activo de protección animal
La candidata animalista forma parte de la Asociación Protectora de Animales Sacrificio Cero León, desde la que realiza un trabajo voluntario en la denuncia del maltrato animal, el apoyo a otras asociaciones protectoras, la colaboración con particulares y la interlocución con instituciones y administraciones públicas. Asimismo, participa activamente en plataformas como No a la Caza (NAC), No es mi Cultura, y apoya a organizaciones sociales y a la plataforma en defensa del Sistema Público de Pensiones en León.
Su relación con PACMA se remonta a hace años, cuando comenzó a implicarse en el activismo animalista tras denunciar el uso de pirotecnia en fiestas populares en entornos con animales silvestres. Desde entonces, ha mantenido un contacto constante con el partido, llegando a asumir responsabilidades de coordinación local y desarrollando un activismo sostenido en el tiempo.
«Venimos a ofrecer otra versión de la política»
La candidata de PACMA defiende una transformación profunda de la política en Castilla y León, orientada al servicio público real y cercano, con un programa que apuesta por reforzar la sanidad pública en todo el territorio, apoyar a autónomos y pymes, proteger la biodiversidad, prevenir incendios y frenar macroproyectos que dañan el medio rural.
En el ámbito ambiental, critica el impacto de la ganadería intensiva y las macrogranjas por su contribución a la contaminación y la despoblación, proponiendo un modelo sostenible que proteja la salud y la economía local.
Además, plantea una agenda claramente animalista basada en el impulso del Plan CER con apoyo económico a protectoras y ayuntamientos, la defensa efectiva de la fauna silvestre y del lobo ibérico frente al lobby cinegético, la reorientación de subvenciones de la tauromaquia hacia entidades de protección animal y su reconocimiento como entidades de utilidad pública.


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