La formación política advierte que la desaparición del emblemático ejemplar «confirma el abandono institucional del patrimonio verde de la ciudad».
Sevilla, 7 de agosto de 2025 – La coordinadora provincial del Partido Animalista Con el Medio Ambiente (PACMA) en Sevilla, Clara Márquez, denuncia la eliminación definitiva de los restos histórico Ficus de San Jacinto, en el barrio sevillano de Triana, tras la actuación llevada a cabo a primera hora de la mañana de este jueves por el Ayuntamiento de Sevilla.
La formación lamenta que esta intervención «suponga el cierre de un ciclo marcado por la falta de transparencia, de criterio técnico y de compromiso institucional con el patrimonio natural de la ciudad».
En pie de guerra desde hace 3 años
La historia de este ejemplar centenario, ubicado en el atrio de la parroquia de San Jacinto, comenzó a ser objeto de controversia el 17 de agosto de 2022, cuando se inició su tala tras una solicitud del párroco y con autorización de la Gerencia de Urbanismo, bajo el gobierno del PSOE, sin que mediara un informe técnico municipal que justificara dicha intervención.
Gracias a la presión ciudadana y la movilización de numerosas organizaciones, entre ellas el partido político PACMA, se consiguió paralizar temporalmente la tala mediante medidas cautelarísimas decretadas por el juzgado. La imagen de vecinos y activistas encadenados al árbol dio la vuelta al país y generó un intenso debate social.
Sin embargo, desde la formación denuncian que el posterior compromiso anunciado por el actual alcalde, José Luis Sanz, del Partido Popular, de asumir el cuidado del árbol mediante un acuerdo con la parroquia, nunca se concretó. Hoy, casi tres años después del inicio de su tala, los restos del árbol están siendo retirados de forma definitiva, sin comunicación pública previa y en pleno verano, cuando la atención ciudadana y mediática suele ser menor.
Un símbolo del patrimonio verde sevillano
Márquez considera que este caso se ha convertido en un «símbolo del deterioro del patrimonio verde en Sevilla»; una ciudad que sufre temperaturas extremas durante buena parte del año y donde, lejos de proteger el arbolado urbano, se sigue asistiendo a talas masivas en distintos barrios como Pino Montano, San Pablo o Sevilla
En un comunicado enviado a la prensa, la coordinadora ha expresado su reconocimiento a todas las personas que han luchado de manera altruista por la conservación del Ficus de San Jacinto, desde quienes presentaron recursos legales hasta quienes participaron en protestas pacíficas: “El Ficus de San Jacinto representaba mucho más que un árbol: simbolizaba el valor del patrimonio natural urbano, el derecho a una ciudad habitable y la defensa del sentido común frente al urbanismo destructivo. Aunque ya no esté, pervivirá en la memoria colectiva como emblema de una lucha legítima por el medio ambiente”, concluye.
- Fotos: PACMA.


0 comentarios